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El juicio a la heredera de Huawei tensa el triángulo Canadá-China-EE.UU.

En China, Huawei es mucho más que una empresa y en el juicio en Canadá a su directora financiera, Meng Wanzhou, se juega mucho más que su extradición a EE.UU. Meng es hija de del multimillonario Ren Zhengfei, fundador de Huawei, una compañía en la vanguardia de los esfuerzos de China por ganar dominio tecnológico global y que avanza en el desarrollo de la nueva generación de redes 5G en muchos mercados del mundo. Entre los amenazados por el ímpetu de Huawei está EE.UU., que busca defender su liderazgo económico mundial y que lleva más de un año en guerra comercial con China.

El juicio ha arrancado esta semana y, con él, las tensiones entre los tres países implicados se han renovado. Meng compareció ayer por segundo día consecutivo en el juzgado de Vancouver donde se dirime la extradición que persigue EE.UU.

La justicia estadounidense acusa a la ejecutiva de engañar a cuatro grandes bancos para que procesaran transacciones financieras por «millones de dólares» con Irán, que está sujeto a sanciones económicas por parte de EE.UU. En los cargos que EE.UU. presentó contra Meng y Huawei en enero del año pasado, se asegura que la compañía utilizó a una subsidiaria en Hong Kong para operar en Irán. Según dijo el entonces fiscal general interino, Matthew Whitaker, Meng y la compañía aseguraron que Huawei había vendido la compañía que operaba en Irán, pero que, sin embargo, mantuvieron el control y la propiedad. Por ello, cuatro bancos establecieron transacciones financieras que, sin saberlo, violaban las sanciones.

Esta bomba de intereses políticos, comerciales y empresariales le estalló a Canadá en su territorio el 1 de diciembre de 2018. Meng viajaba de Hong Kong a México, e hizo escala en el aeropuerto de Vancouver. La policía canadiense la detuvo por una solicitud de extradición de EE.UU., donde un tribunal de Nueva York había interpuesto una orden de arresto contra ella.

China presionó para que Meng fuera puesta en libertad de inmediato y mostró su músculo diplomático de la forma más agresiva: dos ciudadanos canadienses fueron detenidos en territorio chino poco después, y llevan encarcelados desde entonces. Todavía están en espera de su juicio.

«Nuestro gobierno ha dejado claro que somos un estado de Derecho y que respetaremos los compromisos de nuestros tratados de extradición», ha asegurado la ministra de Exteriores canadiense, Chrystia Freeland. «Es lo que necesitamos hacer y es lo que haremos».

«Doble criminalidad»

El principal punto de contención entre la defensa de Meng y la fiscalía es si los delitos de los que se acusa a la ejecutiva china existen en ambos sistemas legales, una condición necesaria para que aplique el tratado de extradición.

El abogado de Meng, Richard Peck, aseguró el lunes ante el tribunal que no se produce la «doble criminalidad», ya que el asunto central del caso es la violación de la ley de sanciones contra Irán, que sí existían en EE.UU. cuando arrancó el proceso de extradición, pero no en Canadá, que no las había impuesto a la república islámica.

«En un caso normal, la doble criminalidad no es algo contencioso. Este caso, sin embargo, está fundado en la alegación de violación de sanciones de EE.UU., sanciones que Canadá ha repudiado expresamente», defendió.

Los cargos sobre fraude y engaño a entidades financieras son, en su opinión, un “artificio” y lo que realmente persigue EE.UU. es aplicar las sanciones.

El comienzo del juicio se produce pocos días después de la firma entre EE.UU. y China de una primera fase de su acuerdo comercial, que Donald Trump celebró con boato en la Casa Blanca. El acuerdo, sin embargo, es preliminar y no elimina de momento la mayoría de los masivos aranceles impuestos a las importaciones chinas. Ni afecta a la guerra abierta con Huawei, a la que la Administración Trump considera un peligro para la seguridad del país. EE.UU. prohibido que Huawei tenga negocios con compañías estadounidenses -de las que depende para buena parte de su software y componentes- y ha presionado a sus aliados para que no permitan al gigante chino instalar sus redes de 5G.

«Confiamos en el sistema judicial canadiense, que demostrará la inocencia de EE.UU.», dijo Huawei en un comunicado en el arranque del juicio. Cualquier decisión al respecto podría tardar años en producirse, por los muchos niveles de apelación en Canadá. De momento, la primera fase del juicio tardará unos cinco días y la siguiente fase, prevista para junio, determinará si el FBI y la policía canadiense violaron los derechos de Meng por recolectar pruebas antes de su arresto, sin ser informada de sus cargos. Las conclusiones finales de las partes no se esperan hasta, al menos, finales de septiembre.