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El embrujo de Zidane en el Camp Nou y un 'fenómeno paranormal': un penalti para el Madrid en Barcelona

Si hay un experto en resurrecciones es Zinedine Zidane, casi tanto como el propio Real Madrid. Si se juntan ambos elementos futbolísticos en la ecuación, suceden cosas como la de esta tarde en Barcelona: que un equipo vapuleado en su casa por -atención- el Cádiz y el Shakhtar sea capaz pocos días después de golear en un clásico a domicilio. Sigue el francés sin perder como entrenador en el estadio de su gran rival. Como jugador allí sólo cayó una vez.

Un 1-3 con miga, nada fácil, que le tocó trabajar mucho al campeón de Liga, a pesar de empezar muy bien. El Madrid, en los tiempos de Messi, está harto de ver cómo se le van los clásicos en el Bernabéu cuando su rival marca primero. El miedo atenaza entonces al equipo y a la hinchada, que de repente ven más cerca la goleada del azulgrana que la remontada.

El gol de Valverde, a los cinco minutos, dio esta vez a los blancos la oportunidad de generar pánico en el Camp Nou, en este clásico raro sin público, pero la ventaja le duró un parpadeo. Un metro de más a Messi, su clásico pase en profundidad y perfecto para Jordi Alba y centro al área para el remate de Ansu Fati. De la euforia a la frustración en un momento, dándole más gasolina su gol al Barça que al contrario. El intercambio de golpes inmediato, Courtois y Neto evitaron problemas mayores para los suyos.

La profundidad de Lucas

Casemiro no entendía que le mostraran amarilla en una no patada a Messi, doblado su tobillo al pisar mal; ni Vinicius, en una sí falta del argentino por detrás. En ambos casos, la narración oficial del partido insistía en afirmaciones que las imágenes cuestionaban. También cuando Nacho se fue sustituido por Lucas Vázquez, al filo del descanso. Llevaba un rato tocándose la pierna, pero rápidamente se dibujó al Zidane vengador, ese técnico que enfurecido por el pasillo en el lateral que Alba estaba explotando decidía señalar a su jugador mandándolo a la caseta en el minuto 43. Un presunto castigo, por cierto, realmente insólito en el entrenador francés. Al entrar en el banquillo, los gestos de Nacho confirmaron que iba tocado.

El Madrid mejoró tras el descanso con Lucas Vázquez en la derecha, al ofrecer más profundidad a su ataque. El sonido ambiente de la hinchada culé que sonaba por los altavoces no tenía preparado registro alguno para protestar por un penalti en contra. Es normal, nada hay que achacar al DJ, porque al Madrid no le pitaban uno en el Camp Nou desde 2007, hace 13 años. El anterior fue en 1992, y lo metió Michel, con Teka en el pecho. Tal 'fenómeno paranormal' permitió a Sergio Ramos adelantar a los suyos, estirando un poco más su extraordinaria eficacia desde los 11 metros: ha metido los últimos 23 penaltis que ha lanzado. Esta vez Neto adivinó y a punto estuvo de rozar la pelota. El meta brasileño salvó después la sentencia blanca, con una doble intervención a cuatro minutos para el final.

"El nivel de concentración ha sido máximo", reconocía el capitán del Madrid, una vez más protagonista en una cita grande. "Hemos corrido por nosotros y por el compañero", decía el central, para reivindicar el trabajo de los suyos.

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