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El cine sin Cannes

Spike Lee había sido anunciado como el presidente del Jurado de la edición del festival de Cannes de 2020, a celebrar entre el 12 y 23 de mayo. Fue el primer dato revelado por el departamento de prensa del festival más importante del mundo, ya que es el que marca la tendencia para lo que queda de año cinematográfico, desde mayo hasta principios del año siguiente, cuando se van estrenando las películas candidatas al Oscar.

No era una noticia baladí: Spike Lee era el primer presidente afroamericano del jurado en toda la historia del festival francés. Lee se mostraba muy feliz, aunque su relación con el certamen no fue siempre tan buena. Durante años circuló el rumor, convertido casi en leyenda urbana, de que en la edición de 1989, cuando presentó una de sus mejores obras, Haz lo que debas, había manifestado abiertamente su disgusto por no ganar la Palma de Oro comentado que llevaba grabado en un bate de béisbol el nombre del presidente de aquel jurado, Wim Wenders, y que si se lo encontraba cara a cara ya podían suponer la utilidad que le daría al bate.

Así es Lee, que puede quedarse sin presidir el festival que tanto ama y tanto odia. Todo el mundo relacionado con el cine en los cinco continentes, productores, directores, intérpretes, distribuidores, compradores, exhibidores, periodistas, críticos, cinéfilos y espectadores en general, está siempre pendiente de la celebración de Cannes. Es el gran evento. La gran alfombra roja. El mejor escaparate posible. Ningún otro festival puede competir con el que dirige Thierry Frémaux. Cualquier filme, por pequeño que sea, tiene un potencial de 700 o 1.000 posibles compradores por el solo hecho de presentarse en Cannes.

Además, el Marché du Film, el mercado internacional que se realiza en paralelo al certamen, mueve montones de citas, compras, ventas y acuerdos de financiación para proyectos venideros; tuvo 12.500 participantes en la edición de 2019, procedentes de 121 países. Si desaparece este año, el desastre para el siguiente es evidente.

escaparate modélico/ Desde siempre, Cannes marca tendencias a nivel de estilos, géneros y nacionalidades. Ha estado detrás de los booms de los cines asiáticos, de la cinematografía rumana o los independientes estadounidenses. Ha sido un escapare internacional modélico para Pedro Almodóvar y no podemos olvidar que la marcha triunfal de la producción surcoreana Parásitos empezó, precisamente, en la anterior edición del certamen francés y acabó en la última entrega de los Oscar, cerrando así el círculo virtuoso perfecto.

Los responsables del festival han anunciado que este año, a causa de la crisis sanitaria y económica provocada por la covid-19, retrasa sus fechas: «Después de consultar con muchos profesionales, tanto de Francia como del extranjero, el Festival ha anunciado que considerará la posibilidad de aplazar su edición número 73 hasta finales de junio o principios de julio, en acuerdo con el Centro Nacional del Cine, con el apoyo del ayuntamiento de Cannes y gracias al compromiso del Palais des Festivals y los propietarios de los hoteles de la ciudad».

LA OPCIÓN DE LA MOSTRA / Si no se realizara, supondría una sacudida importante para todos los estamentos del mundo cinematográfico. ¿Qué pasaría con las películas ya seleccionadas o preseleccionadas? ¿Esperarían algunos productores a la edición del año que viene, dejando sus filmes en el congelador, con lo que ello supone de frenazo económico para posteriores proyectos? Si no van a Cannes, la opción es la Mostra de Venecia, pero que algunos filmes y cineastas habituales en el festival francés fueran al italiano supondría un golpe duro para los intereses de Cannes.

En cuanto al Marché du Film, ya ha anunciado la creación de un mercado virtual al margen de que pueda hacerse o no en términos físicos.

Por otro lado, el aplazamiento hasta comienzos del verano tampoco parece la mejor de las opciones. El estreno inmediato en salas de algunas de las películas proyectadas durante el festival se vería taponado por el aluvión de títulos veraniegos: julio, agosto y septiembre casi nunca han sido los meses más propicios para estrenar películas de Cannes. Además, hasta que Frémaux no haga públicos los filmes seleccionados, el resto de festivales internacionales que vienen detrás (Venecia, San Sebastián o Locarno, además de Karlovy Vary, que coincidiría en fechas dado que está programado entre los días 3 y 11 de julio) no tendrá demasiado claro, y con poco margen de maniobra, que películas quedarán liberadas más allá de aquellas que no lleguen a tiempo para Cannes. Este es otro dato a tener en cuenta. No solo ha parado la exhibición a causa de la pandemia, también lo han hecho los rodajes y el trabajo de posproducción de aquellas películas ya filmadas. ¿Cuáles estarán disponibles realmente en los próximos meses?

PROGRAMACIÓN CERRADA / A estas alturas, Cannes debería tener prácticamente cerrada su programación. La rueda de prensa en la que anuncian el 90 % de títulos seleccionados es a mediados de abril. Por lógica, esa rueda de prensa se hará ahora a principios de junio. Y acaban de dar un mes más de plazo para la inscripción de más filmes. ¿Esperará todo el mundo hasta esa fecha? ¿Y si la crisis se alarga aún más y Cannes no puede celebrarse? ¿Qué ocurrirá con todas esas películas hasta ahora bloqueadas?

Aunque no se había confirmado nada, sonaban los últimos filmes de cineastas más o menos habituales al certamen como Paul Verhoeven (Benedetta), Léos Carax (Annette), Sofia Coppola (On the rocks), Wes Anderson (The french dispatch), Ben Wheatley (Rebecca), Bruno Dumont (Par un demi-clair matin), François Ozon (Été 85), Nanni Moretti (Tre piani) o Woody Allen (Rifkin’s Festival), con algunos en la recámara en función de si estarán listos o no: Mank de David Fincher, Blonde de Andrew Dominik, o Tenet de Christopher Nolan.

De ahí la importancia de Cannes. Del hecho de que se celebre o no depende –cuantiosas perdidas económicas al margen– todo lo que queda de temporada cinematográfica más allá de los blockbusters, Star Wars, James Bond y otros títulos que no necesitan, en principio, de la gran pantalla que es Cannes.

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