Spain

El cine como retrato de diversidad

E n lo concreto está lo universal. Y, como todos sabemos, en cada comunidad autónoma de España se vive un concreto diverso con distintas riquezas culturales”. Esto no es el bla, bla de algún político: es lo que dice el ampurdanés

Auquer dice amar la diversidad del país que habita, pero no de ­boquilla sino como pleno partícipe y beneficiario de ella. Y lo mismo podría decirse del resto de ganadores de los premios Goya entregados anteanoche en Málaga. Incluyendo especialmente a la malagueña Belén Cuesta, mejor actriz de reparto por el largometraje sobre un topo del franquismo que, titulado La trinchera infinita y con ella en el ­papel de mujer del perseguido ( Antonio de la Torre), los guipuzcoanos Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga se fueron a rodar a la provincia de Huelva. Y sin olvidar al barcelonés Mario Herce, Goya al mejor director de Fotografía por el aplaudido filme O que arde , que el francogallego Oliver Laxe filmó en gallego y por el cual Benedicta Sánchez, aldeana de la remota población lucense de San Fiz de Paradela, se convirtió en mejor actriz revelación a sus 84 años.

Junto a Herce, otros cuatro barceloneses subieron el sábado al escenario del Palacio de los Deportes Martín Carpena de Málaga para recoger sendos Goya de relevancia: Belén Funes el de mejor dirección novel por La hija de un ladrón ; Salvador Simó el de mejor película de animación ( Buñuel en el laberinto de las tortugas ), Irene Moray el de mejor corto por Suc de Síndria , y Teresa Font el mejor montaje por Dolor y gloria , gran triunfadora de la gala.

Mejor dirección novel

“Hasta hace pocos años, para hacer una película tenías que ir a Madrid”, afirma Belén Funes

Ni el empuje del cine que se hace en distintas comunidades autó­nomas ni la considerable diversidad cultural en las películas españolas son una novedad estricta por mucho que los Goya de este año reflejen dichas realidades de manera tan elocuente. Los destacados premios conquistados hace dos años por la catalana Estiu 1993 y la vasca Handia , ambas rodadas en su lengua original, ya dejaron claro que algo había cambiado dentro del cine español. Ahora tal vez se habla menos de ello, pero eso es preci­samente porque ya la descentralización es un hecho consolidado. Y porque puede considerarse que el cine es la manifestación cultural donde de manera más rotunda se materializa –sin conflictos ni quejas de agravio sino más bien con aprovechamiento de todos– la pluralidad que en el debate político es objeto de prédica y de pelea, tanto o más que de actuaciones concretas.

“Hasta hace pocos años, para hacer una película tenías que ir a Madrid”, afirma Belén Funes. Ahora, en cambio, se puede hacer cine en cualquier sitio. Las producciones que se consideraban periféricas o marginales lo son cada vez menos, y ahora tienen acceso a la Academia y sus miembros, que las valoran mucho mejor que antes”.

Mejor actor revelación

El ampurdanés Enric Auquer elogia “los diversos idiomas, oficiales y preciosos”

Detrás de este empuje hay su ­tanto de reivindicación y lucha por el reconocimiento, como la que ­llevan a cabo los impulsores del Novo Cinema Galego, y hay su tanto de dinero. Hay subvenciones estatales y autonómicas en razón del uso del idioma propio y otros aspectos ligados al territorio, y hay casos de máximo aprovechamiento de las ayudas disponibles. Xabier Berzosa, productor de La trinchera infinita , explicaba así a la web Audiovisual 451 la estrategia seguida al respecto con esta cinta: “Al ser una coproducción entre dos comunidades, la idea era hacernos fuertes tanto en Andalucía como en País Vasco. El inicio de la financiación llegó con la Junta de Andalucía y Canal Sur y, por otro lado, el Gobierno Vasco y ETB. Estas instituciones fueron el primer motor del proyecto”.

Con más o menos apoyos, lo cierto es que el cine español es hoy mucho más diverso en términos territoriales. Otras diversidades están menos reconocidas, empezando por la relativa al género: un capítulo en el que se avanza demasiado despacio, según claman las cineastas españolas; las de aquí y las de allá.