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Spain

El alumno leninista de Pablo Iglesias que prepara a 250 jóvenes para el "combate"

Todo parece anacrónico. El vídeo tiene por banda sonora el Himno de Riego, el de la II República. Pero el escenario no es el siglo XIX o XX. Es León y aparecen 250 jóvenes, bien cuadrados y puño en alto. Vitoreando al comunismo. Voz en off: este encuentro, en su propia descripción, es el retrato de un «campamento de la Juventud Marxista Leninista». Su objetivo: «Prepararse físicamente para nuestra vida militante». ¿Qué pretenden demostrar? Que «existe una alternativa al ocio destructivo del capitalismo». Una «juventud de combate», alejada de esas «juventudes que se denominan comunistas y están podridas por el posmodernismo»... La grabación es, aparte de la perorata, una sucesión de imágenes de muchachos haciendo flexiones, peleando, recibiendo doctrina... Termina con una promesa: la de que seguirán «caiga quien caiga». Y un juramento: «Venceremos». Suenan loas de fondo. Y, finalmente, una explosión.

Muchos lo han visto como un campamento propio de un grupo paramilitar. El de este verano ha sido el tercer campamento organizado por las juventudes del pequeño Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista), y el de mayor afluencia. El líder y fundador de movimiento es Roberto Vaquero Arribas (Madrid, 1986), ex alumno de Pablo Iglesias en la Universidad Complutense y situado más a la izquierda que el líder de Podemos. «Lo han vendido como si fuera un entrenamiento de los Navy Seals, pero son sólo chavales practicando una vida sana», defiende Vaquero a Crónica. En el vídeo que ha difundido la formación se le ve dando una conferencia y también practicando boxeo con sus reclutas.

Vaquero -192 centímetros de estatura, tatuajes en todo el cuerpo- no es un desconocido para las autoridades. En octubre de 2018, fue condenado a dos años y tres meses de cárcel por un delito de pertenencia a grupo criminal. El caso se abrió a raíz de que en 2014, según la sentencia de la Audiencia Nacional, «en el seno de Reconstrucción Comunista» buscaban voluntarios para desplazarse a Siria y unirse a un grupo kurdo para combatir al Daesh, cosa que acabaron haciendo dos militantes. Además, Vaquero, como secretario general del partido, y otros dos compañeros «asumieron que la defensa de sus ideas políticas requería el empleo de la fuerza y la violencia», y para ello empezaron a proveerse de armas blancas que siempre llevaban encima. En su casa le encontraron un machete, cuatro cuchillos, un hacha... Y en la sede del partido, componentes que podrían ser usados para elaborar explosivos. El líder, que fue absuelto de tenencia de explosivos, se declara inocente de todo, víctima de un delator... Y está a la espera de que el Supremo se pronuncie.

Hace tres años, tras pasar 50 días en la cárcel de forma preventiva, Vaquero cogió sus maletas y se fue a Barcelona. A trabajar en hostelería, como camarero. Tenía que reorganizar su partido tras un año en el que, por resolución judicial, su licencia fue suspendida. Algunos lo ven como un líder mesiánico de una formación que, en sus palabras, supera «los mil» integrantes... El partido nació como escisión del Partido Comunista en 2009 y se inscribió en el Ministerio del Interior cinco años más tarde. Y ha desfilado por el centro de Madrid con los rostros de Marx, Lenin e incluso Stalin. También en Barcelona, en homenaje a la Revolución Soviética.

La de Roberto Vaquero es una historia que comienza en su niñez entre Pozuelo de Alarcón y Moncloa-Aravaca, en una familia conservadora de la cual no quiere hablar. «Me crié en el mismo barrio que Íñigo Errejón, era mi vecino». A los 16 años se afilió al Partido Comunista. Después se matriculó en Ciencias Políticas. En la facultad fue un alumno díscolo de Pablo Iglesias. «Lo conozco bien, yo fui el único que, cuando él dio clases imitando una escena de El club de los poetas muertos, no me subí a la mesa como los otros». Lo critica abiertamente: «No me gustaba. Era y es un postmoderno... Niega la lucha de clases. Yo le veo en la ruina. En un pozo. No creo que tarde muchos años en salir de la política. Ideológicamente ya no es nada. Va a peor. Es como el apéndice del PSOE».

Fueron miembros de su partido quienes acorralaron a Errejón en Vallecas en plena campaña. Repitieron ideas que Vaquero suelta cotidianamente en su canal de YouTube. «Os habéis ganado un sillón en el Congreso y habéis dejado a los trabajadores en la calle... Vosotros lucháis de una forma oportunista por cuestiones de dinero», le espetaron en uno de los momentos más duros para el hoy diputado regional por Más Madrid y fundador de Podemos. El líder de Reconstrucción Comunista dispara contra los dirigentes de ambos partidos: «Los conozco a todos. A todos. Son los típicos vendidos... No hay que hablar de casta, ni de lenguaje inclusivo, ni de heteropatriarcado; hay que actuar, defender a los obreros».

A pesar de provenir de uno de los municipios más acomodados del país, Vaquero se define como «obrero de verdad». «He vivido en un barrio de gente forrada siendo pobre». ¿En qué ha trabajado? «De todo, no como otros políticos. En el aeropuerto con las maletas, de azafato en el cine...».

Y ha trabajado en algo más que le ha dado disgustos. Ex integrantes de su movimiento dirigen acusaciones furibundas contra él. Como que se apropió del dinero del partido para montar una tienda de animales exóticos, Exótica Madrid, en Leganés, donde vendía serpientes, tarántulas rosadas, lagartos de collar... «Lo hice con mi dinero y con el que reunimos con otros compañeros», replica él. «Pero duró apenas dos meses operativa. Justo me detuvieron y tuvimos que cerrar. Fue un fracaso». También le señalan por manipular a las mujeres de su partido. «Es una imagen errónea e injusta. No hay pruebas de nada. Todo es falso».

-Del uno al 10, ¿a cuánto estuvo de ir a pelear a Siria?

-Ocho.

-¿Por qué no fue?

-Por cuestiones operativas. La ruta la tenía que hacer cada integrante por su cuenta.

-¿De su partido fueron dos voluntarios, o fueron más?

-Esos dos son públicos. Ha habido ocho españoles luchando en Siria oficialmente. No puedo decir más.

-Vive en Barcelona... ¿Independentista?

-Estamos en contra. El proceso catalán está dirigido por la derecha rancia catalana. Nada cambiará con la independencia para los pobres. A la izquierda progre no le gusta que lo digamos, pero sí, somos patriotas. Defendemos España. Todo eso lo decimos en voz alta aquí, con pancartas gigantes... [En su campamento la bandera rojigualda ondeó junto a la republicana].

-¿Es usted un terrorista?

-No.

Dice que se presentará a elecciones en el futuro. «La izquierda necesita otro referente». Asegura estar listo para volver a la cárcel si la sentencia se hace firme. «Soy duro. Estoy preparado». Puño en alto y con Lenin en el corazón.

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