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El adiós más desgarrador de 'MasterChef'

«Para mí esto era el impulso», contó entre lágrimas José María al ver como el tren de una vida mejor le pasaba, una vez más, de largo.

La historia del benjamín (18 años) de esta edición de 'MasterChef' conmovió en la primera gala. A su padre no lo conoció. Su madre es toxicómana y no lo pudo criar. Lo hizo una de sus abuelas, que fue la que le enseñó a cocinar. Ahora ya no vive con ella, pues sufre Alzheimer. Se le murió una hermana, con 9 meses, en un accidente de tráfico. Es de Badajoz y está estudiando restauración. Por ello este 'talent' culinario era su gran oportunidad. Pero la aventura se frustró en el segundo escalón.

«A veces lo más fácil es lo más difícil», había advertido Ana , ganadora de la anterior edición, cuando lo vio preparando un pollo de corral. Era el reto final, le tocó la pieza más sencilla y dispuso de más tiempo que otros cuatro compañeros, pero fue eliminado. Porque a veces lo más fácil es lo más difícil. Difícil fue también despedirlo. Lloraron sus compañeros y a punto estuvieron de hacerlos los chefs. Pero en 'MasterChef' no hay compasión con los malos platos. Y el suyo fue, de largo, el peor de la prueba de eliminación.

Todo ello ocurrió en el programa 200 de la saga 'MasterChef' en España, que se inició un 10 de abril de 2013. En la bicentenaria cuenta se suman todas las emisiones de 'MasterChef', 'MasterChef Junior', 'MasterChef Celebrity' y 'MasterChef Abuelos'.

Para abrir boca, rape

Para abrir boca, los aspirantes tuvieron que elaborar una receta de rape libre. Contaron con los consejos del chef Ángel León (tres estrellas Michelin), quien despiezó un ejemplar de 30 kilos con una destreza magistral. También se pasaron por los fogones Alaska, presentadora de 'Cine de Barrio', y Mario Vaquerizo, finalista de 'MasterChef Celebrity 3'.

«Esto va de bicho en bicho», bromeó María (Tomelloso, 27), que en el primer programa se las vio y se las deseó con una lamprea.

Ofelia hizo un plato «feo», valoró Pepe sin probarlo; pero lo peor es que estaba «malo»: «Una gallega de pro no puede hacer esto», se quejó Jordi. Arnau arriesgó y fracasó con su carrillera de rape en texturas, y lo mismo le paso a Toni con su «Rapóker». Alex optó por hacer una crema de rape «extraña», juzgó el chef catalán, que animó a los aspirantes a jugar al empate y no arriesgar en las primeras galas, porque no es el momento. Pepe también optó por una crema: «¿Dónde está el rape?», preguntó Samantha; «brilla por su ausencia», respondió el chef toledano. «Me parece una serie de cosas que se han ido cayendo una detrás de la otra», criticó Pepe la propuesta de Alicia. Fran hizo un plato «muy feo» con dos pimientos «a modo de raíles» sobre un rape «seco». «No sé si es rape o si es merluza», lamentó el chef toledano ante el plato presentado por Jiaping. Gustó el punto del lomo a la plancha de José María, pero no tanto la sala.

Las flores del mar de Amelicious pasaron el corte del sabor con un aprobado, como la propuesta de Dani. Vero abusó del pan pero clavó el sabor del pescado. María se enfrentaba por primera vez a este pescado, e hizo un suquet de rape con el que Mario Vaquerizo y Alaska se chuparon los dos dedos. Meri acertó con la sala y con el cocinado del pescado.

Ellas cuatro fueron las mejores de la primera prueba, con María en primer lugar y Meri en segundo.

María, Meri, Amelicius y Vero, las mejores de la primera prueba
María, Meri, Amelicius y Vero, las mejores de la primera prueba - RTVE

Solidaria prueba de exteriores

Con la prueba de este exteriores se rindió tributo a la Fundación Banco de Alimentos de Madrid, que celebra su 25 aniversario, y en general a todos los voluntarios que luchan contra el hambre. Dos colaboradores de esta oenegé, el cantante Antonio Orozco y el exbaloncestista Fernando Romay, se pasaron por los fogones en los que los aspirantes cocinaron 140 raciones de un mismo menú: 40 se sirvieron a los voluntarios que trabajan en la sede y el resto se empaquetaron para distribuir a personas necesitadas.

Como hay que poner guindilla al programa, para que no se repita como el ajo, en esta prueba se introdujo una novedad, algo nunca visto en las ediciones anteriores: ninguno de los aspirantes fue capitán, papel que recayó en los chefs Álvaro Castellanos e Iván Morales. 

Morales capitaneó el rojo, formado por José María, Toni, Ofelia, Arnau, Jiaping, María y Alicia. Tenían que cocinar el primero (bacalao confitado, su pil pil, pisto y chip de kale) y el postre (natillas con crumble de limón y bizcocho especiado). Saltaron chispas entre María, que se lo toma muy en serio, y Ofelia, para la que la vida es un juego y 'MasterChef' mucho más; José Mari también se las tuvo con la gallega, cuya verborrea le impidió concentrarse en el objetivo del programa, que como es sabido consiste en cocinar, a poder ser bien. Mientras Ofelia desquiciaba a sus compañeros, la china Jiaping cortaba las patatas como si fuesen mandarinas, lamentó el capitán Morales. Todo apuntaba al desastre, y así fue: el pisto de María quedó aceitoso, un pecado para alguien de Tomelloso; el chip de kale de Ofelia estuvo falto de uniformidad, y las natillas que hicieron al alimón Jiaping y Alicia resultaron un desastre. Poseídos por el espíritu de la prueba, los del equipo rojo acabaron ayudando a empaquetar a su rival, y eso fue lo mejor que hicieron.

Ganó el equipo azul, liderado por Álvaro Castellanos. Tenía que preparar el entrante (crema de lentejas, setas, aceite de salvia y cristal de jamón) y el segundo (carrilleras glaseadas con puré de chirivía, con vainilla y mini verduritas). A ello se pusieron Dani, Álex, Meri, Amelicius, Vero, Pepe y Fran, que fue el mejor de la prueba.

Fran, asombrado tras ser elegido el mejor de la prueba de exteriores
Fran, asombrado tras ser elegido el mejor de la prueba de exteriores - RTVE

De pollos, faisanes y otras aves

De regreso al plató, los delantales negros se jugaron la permanencia en una prueba original: en una vitrina se mostraban 32 especies de aves diferentes. El aspirante que identificó más se ganó el billete a la galería: fue Arnau, que convive con aves y acertó dos. El resto se quedó en los fogones, con la amenaza de la puerta de salida muy presente.

Este reto final consistió en cocinar un plato con el ave que identificaron, para lo que los aspirantes contaron con doble ayuda: la de Ana Iglesias, ganadora de la pasada edición, y la de Higinio Gómez, encargado de abastecer hasta a 200 restaurantes de toda España y que es conocido como «el pollero de las estrellas Michelin».

María nunca había limpiado ni cocinado un faisán. Quién lo diría. Ofreció un «festival de plumas», un guiso muy celebrado: «Sabes lo que haces», elogió Samantha. «Sabes guisar. Está muy bien resuelto», añadió Jordi. «Tienes mano», zanjó Pepe. Fue la mejor de la prueba final.

Alicia hizo un plato minimalista, obsesionada como está con las dietas: la salsa era densa, pero dio con el punto de cocción de su pavo. Ofelia presentó un cuscús rico para acompañar la pechuga de pollo picantón. «¿Esto es lo que te ponían en el internado?», picó Samantha. Las dos quedaron en un segundo escalón, justo debajo de María.

Los tres peores fueron José María, Jiaping y Toni, y eso que los dos primeros dispusieron de más tiempo para el cocinado, una hora exacta, mientras el resto se conformaron con 40 minutos.

Toni bordeó el fracaso. La pechuga de codorniz le quedó insípida y sosa. La patata, cruda. Pero se libró porque hubo dos compañeros que lo hicieron peor.

Jiaping desplumó en un abrir y cerrar de ojos el pollo que le correspondió. Lo bañó en una salsa de soja y azúcar, pero no le quedó bien. Lloró tras escuchar el severo juicio de los chefs porque se acordó de su abuela, fallecida el pasado agosto en la lejana China.

Después lloró al ver que se iba José María, quien no supo preparar un «pollo como eses que hay en los supermercados», que es como había definido Pepe a la fácil pieza que le había correspondido cocinar al benjamín de la edición. Era un pollo de corral. Lo tenía todo a favor para superar la prueba de eliminación: el ave más fácil y el tiempo más largo. Se le chamuscó el caldo que había preparado a falta de un cuarto de hora, pero ese solo fue uno de sus problemas. «Es un plato inacabado», lamentó el chef toledano de la propuesta del benjamín. «Este pollo no se puede comer», sentenció Samantha.

Mientras sus compañeros lloraban en la galería, Jordi se mostró muy cariñoso tras comunicarle su expulsión. «Me destrozas el corazón», dijo de entrada. Después le aseguró que los tres chefs y el equipo del programa van a ayudarle para que tire hacia adelante como se merece. «Tienes abiertos nuestro restaurantes y nuestras casas», invitó. Y es que, como dice el clásico, siempre que se cierra una puerta se abre otra. Y algún día a José María la vida le devolverá todo lo que le debe.

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