“En las zonas rurales la invisibilización de la mujer es mayor, la división sexual del trabajo se agudiza y la dependencia económica es elevada”, ha puesto de relieve la senadora del PSOE por Albacete, Donelia Roldán, durante su intervención este lunes en la Comisión de Igualdad, dónde ha defendido, por primera vez como portavoz, una moción sobre la ‘Igualdad de la mujer en el ámbito rural tras la situación de la Covid-19”. Una iniciativa que ha contado con el apoyo unánime de los grupos representados en la Cámara.

La responsable socialista ha advertido que “la desigualdad estructural entre mujeres y hombres, fruto de una sociedad patriarcal, hace que éstas sean más vulnerables ante la pobreza, la violencia y la inseguridad o que tengan peores trabajos. Una realidad que en mundo rural se ve acrecentada”, y ha dejado claro la doble discriminación que sufren las mujeres rurales, añadiendo que “si a esto le sumamos situaciones de discapacidad, de violencia de género, mujeres migrantes o aquellas que pertenecen a grupos étnicos, por ejemplo, las gitanas, la situación se torna en verdaderamente preocupante”.

“A pesar de la progresiva conquista de derechos, impulsada por la reivindicación y el trabajo permanente del movimiento feminista en alianza con los Gobiernos progresistas que han hecho posibles importantes avances legislativos, hoy seguimos constatando que el camino hacia la consecución de la igualdad real, en gran parte, está aún por recorrer”, ha apuntado la senadora albaceteña, remarcando la importancia de esta moción presentada por el Grupo Parlamentario Socialista.

Una moción en pro de un mundo rural en pie de igualdad

Un documento en el que se insta al Gobierno, en colaboración con las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales, a impulsar medidas específicas que faciliten el desarrollo de proyectos de emprendimiento de las mujeres rurales y su incorporación y mantenimiento en la actividad económica, así como el acceso de éstas a los órganos de gobernanza de las organizaciones profesionales agrarias, cooperativas y otras entidades relacionadas con la actividad agraria y el desarrollo rural.

Además, esta iniciativa promueve la ejecución de las reformas legales necesarias para impulsar la titularidad compartida de las explotaciones agrarias; desarrollar medidas que garanticen el acceso en igualdad de condiciones a servicios públicos en el ámbito rural; incorporar la perspectiva de género y las necesidades específicas de estas mujeres en las políticas públicas de infraestructuras de transportes y movilidad; y continuar extendiendo las infraestructuras necesarias para asegurar el acceso a banda ancha en igualdad de condiciones que aquellas personas que no viven en el mundo rural, incidiendo en el papel esencial que, en estas cuestiones, van a desempeñar los Fondos de Recuperación.

Feminización de la asalarización y masculinización del empresariado

En este punto, Roldán se ha detenido en el ámbito laboral para exponer la baja tasa de empleo existente en el mundo rural, “que se acentúa en el caso de las mujeres, a pesar de que han trabajado en el campo desde siglos y siglos atrás. Pero ha sido sin salarios, sin cotización, asumiendo las titularidades de las empresas los hombres”. Una realidad marcada “por la feminización de la asalarización y la masculinización del empresariado”, cuyas consecuencias se alargan en el tiempo, dando lugar a “una brecha salarial brutal” en este ámbito, según los datos del Ministerio de Agricultura. Situándose los rangos salariales de las mujeres entre los 400 euros y los 1.000 euros, mientras que en el caso de los hombres están entre los 1.001 euros y los 1.400 euros.

Igualmente, ha advertido que la titularidad compartida en las explotaciones “es un hecho aún pendiente” y ha señalado que a la precariedad e inestabilidad laboral se unen la alta temporalidad del mercado, así como hechos “tradicional y lamentablemente” aceptados como normales, donde los contratos o los seguros de autónomos estaban destinados a los hombres, “incluso en aquellos casos en los que la mujer era la propietaria por herencia”. Al tiempo que Roldán ha añadido que desde el PSOE también se trabaja para favorecer la incorporación de las mujeres rurales a un mercado laboral distinto al agrario, “un espacio en el que la digitalización jugará un papel fundamental”.

La situación derivada de la COVID-19 ha evidenciado dos realidades: “la necesidad de mundo rural y las deficiencias de éste, sobre todo, para las mujeres”

Asimismo, la senadora del PSOE ha querido poner el foco en las carencias que “tristemente” todavía vive nuestro mundo rural “y que, una vez más, colocan a la mujer como la principal damnificada”. Se ha referido a la falta de infraestructuras y servicios públicos de transporte, educativos, sanitarios, culturales y también en lo relativo al apoyo en los cuidados. “Esto se traduce en la pérdida de calidad de vida para las mujeres ya que asumen el peso de estos cuidados, limitando su desarrollo profesional y personal, así como sus oportunidades de empoderamiento”, ha lamentado la responsable socialista, subrayando “el papel clave de las mujeres para hacer frente al reto demográfico y garantizar el futuro de nuestros pueblos”.

En este sentido, ha explicado que la situación generada por la COVID-19 ha puesto en evidencia dos cuestiones. “Por un lado, la necesidad del mundo rural: de naturaleza, de aire libre… porque se trata de un espacio seguro donde desarrollarnos y, de hecho, estamos asistiendo a una vuelta al mundo rural. Pero por otro, se han evidenciado sus deficiencias, sobre todo, para las mujeres”, ha detallado la Roldán, poniendo en valor la apuesta del Gobierno progresista que encabeza Pedro Sánchez por hacer frente al reto demográfico y establecer medidas para fijar población, reiterando que “las mujeres son quienes más territorio fijan porque si se van por falta de oportunidades, la familia se marcha con ellas”.

Finalmente, Roldán ha dejado claro que esta moción que hoy ha aprobado el Senado beneficia al conjunto de la sociedad, y de forma muy especial a la población rural y “a las mujeres rurales a quienes tanto debemos”. De hecho, se ha referido en concreto a la provincia de Albacete, advirtiendo que este territorio cuenta con 388.270 habitantes repartidos entre 87 municipios, de los cuales seis tienen más de 10.000 habitantes y de éstos sólo 3, más de 20.000 vecinos y vecinas, “evidenciando el alto índice de población rural y, lógicamente, de mujeres, que son el alma de nuestros pueblos”.