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Días clave en los geriátricos: “Lo que hacen los trabajadores es fantástico"

En una dinámica creciente de contagios, ya 80 usuarios y 23 empleados, los gerentes de las residencias piden más material

Orejas tiesas en los responsables de las 83 residencias de mayores de la provincia, equipamientos considerados de especial riesgo en la crisis del coronavirus por las características de edad de los usuarios y las facilidades de propagación de contagios que puede haber si no se adoptan las medidas necesarias para prevenirlo.

Buena muestra de esto es la evolución de las cifras de positivos de mayores que cada jornada proporciona la Consellería de Política Social, que este domingo elevaba a 237 los casos en Galicia, de los que 80 están en la provincia de Ourense, lo que supone un incremento de nueve en apenas 24 horas. Las cifras son especialmente altas en Celanova (45 casos), O Barco (13) y Nuestra Señora de la Esperanza (15), y también hay que lamentar el tercer fallecimiento de un interno en un geriátrico ourensano durante esta pandemia, el de una mujer de la residencia Divino Maestro, gestionada por la Fundación San Rosendo. Allí hay otros cinco usuarios afectados.

Toda esta situación no pasa desapercibida para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que este domingo exhibía su preocupación por la situación de las residencias. "A pesar del trabajo de las autoridases sanitarias, la situación en las residencias no va a ser fácil ni va a disminuir el número de contagios, sino que crecerán", apuntó el presidente del Gobierno gallego, reconociendo que los geriátricos "son el foco de mayor preocupación por las patologías asociadas" a las personas que allí viven y por la edad de las mismas, "por lo que hay que seguir cuidándoles y garantizándoles el aislamiento necesario".

La gestión no la ve nada positiva el BNG, cuya portavoz nacional, Ana Pontón se mostró crítica: "Nin unha proposta, nin unha medida para evitalo, nada sobre como garantir que as residencias conten con material de protección, nada sobre a execución dun plan de choque coa realización masiva de test, nada sobre como evitar que a situación nestes centros, que xa é durísima, empeore".

Al foco de Celanova se suman Nuestra Señora de la Esperanza y Divino Maestro, en Ourense, y en O Barco, Nuestra Señora de Fátima

Celanova

La magnitud del problema con las residencias se pudo ver a la perfección con lo sucedido en el centro San Carlos de Celanova, con 46 usuarios (uno ya fallecido) que dieron positivo por coronavirus, con 18 trabajadoras contagiadas y una plantilla desbordada en los primeros días al quedarse únicamente con cuatro efectivos para atender a los residentes, situación que se ha ido controlando con la intervención de la Xunta, que decidió trasladar a 34 usuarios positivos a la residencia integrada habilitada en Baños de Molgas, donde la situación permanece estabilizada, según indican fuentes de Política Social.

Con tres de los usuarios hospitalizados en el CHUO, ocho contagiados permanecen en la residencia celanovesa junto a una decena que ha dado negativo, todos atendidos por una plantilla que se ha reforzado con siete efectivos para hacer un total de once, con la dirección a la búsqueda de más empleados.

Desde la residencia agradecían ayer el apoyo recibido, que se visualizó con un emotivo acto a las puertas del centro, aprovechando también que enfrente está el Punto de Atención Continuada (PAC) de Celanova. Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y personal de ambulacias pusieron en valor la dedicación de los trabajadores del geriátrico y de la sanidad pública, "unha homenaxe á xente que está arriscando por nós, para que vexan que non están sós", resumía el jefe de servicio de los bomberos de la Mancomunidad de Celanova.

Mientras, el BNG de la villa de San Rosendo reclamaba una reunión urgente de los grupos municipales para establecer un servicio de atención directo a las familias y apoyo psicológico, así como evaluar cómo prevenir contagios en todo el municipio.

Los responsables de los centros urgen la llegada de más material para reforzar la prevención  y la seguridad

Petición de material

Los brotes en la provincia han provocado una gran preocupación en responsables de otras instalaciones, como por ejemplo la Fundación Valdegodos. La falta de test rápidos de detección del coronavirus y de equipos de protección individual (EPI) trae de cabeza al equipo directivo que preside Miguel Blanco Álvarez.

"Necesitamos trajes y test rápidos para todos los trabajadores y residentes por si alguno da positivo, confinarlo. Con los test rápidos cambiará todo. Sabremos quién es positivo, pues puede haber personas asintomáticas", explicó el presidente de la Fundación. Las plantillas de las seis residencias para la tercera edad que gestiona tienen guantes, batas, gafas , calzas y mascarillas, pero no sobran. Aquí, guardan como oro en paño las quirúrgicas a la espera de recibir más material de protección. Es más, algunos trabajadores se dedican a confeccionar protecciones en sus ratos libres.

Son seis las residencias: Virgen de los Milagros (Vilamartín), Natividad de María (Vilamartín), Os Pinos (A Rúa), Mosteiro de Ramirás y residencias de mayores de Viana do Bolo y Quiroga. En ellas conviven 630 internos, a los que recientemente se les unieron los aproximadamente 220 trabajadores que se confinaron con ellos, casi 300 si se añaden los de servicios como el de lavandería.

El objetivo es aislar los centros y evitar cualquier contacto con el exterior de sus 630 residentes. "Que la gente que no está confinada no pueda estar en contacto con los residentes hasta que lleguen los EPI", comentó el presidente de la Fundación, quien se mostró "orgulloso" de la respuesta de los trabajadores. "Lo que están haciendo los trabajadores es fantástico. Dejaron todo y vinieron a cuidar a los residentes", añadió. Las residencias fueron divididas en compartimentos, asignando un grupo de trabajadores para cada uno de ellos para reducir al máximo una posible propagación del COVID-19 y es que "en las residencias tenemos una bomba de relojería", expuso Miguel Blanco. Le preocupan los seis establecimientos de la Fundación, pero hay uno que no le deja dormir: el de Ramirás. Ubicado a escasa distancia de la residencia de Celanova. "Está al lado justo. ¡Que no llegue!", deseó Miguel Blanco, quien insiste en la necesidad de disponer de test rápidos: "No podemos estar confinados eternamente", dijo.

Un grito similar lanzaba este fin de semana la Fundación San Rosendo, insistiendo en la necesidad de que les proporcionasen los EPI. En este sentido, fuentes de la organización confiaban en recibir "a lo largo de esta semana" el material, estando obligados ahora a reutilizar parte de los equipamientos.

Reconocimiento a los trabajadores, que quedan confinados en muchos casos para no contactar con el exterior

Monterrei, en guardia

En la comarca de Monterrei hay media docena de geriátricos y en todos ellos extremaron las medidas de seguridad para evitar contagios de coronavirus. "El protocolo de actuación que nos marcaron lo hicimos aún mucho más riguroso. Ningún trabajador puede acceder al interior con la ropa de la calle. Se cambia en otro local. La ropa que se utiliza en la residencia no sale de las instalaciones. Se lava aquí", apunta el responsable de la residencia Monte Barrio (Riós), José Manuel Barrio, puntualizando que el material que recibieron de manos de Xunta y Concello (mascarillasy  jabón desinfectante) "fue muy escaso, ya que precisamos más y lo buscamos como podemos", aseguró.

En esta residencia se instalaron alfombras empapadas en lejía en cada entrada. "Los productos que compramos, si están envasados en cartón, los dejamos fuera más de un día. Los de plástico no los pasamos al interior al menos hasta que pasan cinco días", aseguró, recordando que ya suspendió las visitas a los internos hace más de un mes. "Aquí no entra nadie", dice con rotundidad.

Por otra parte, en el geriátrico Santa María de Verín también extremaron las medidas de seguridad, pero echan en falta más medios como mascarillas y productos desinfectantes. En el geriátrico de Cualedro también están suspendidas las visitas. Los trabajadores e internos disponen de mascarillas y productos desinfectantes para evitar contagios, pero el material también se hace escaso en la dura batalla contra el coronavirus.

Además de los usuarios, el virus se está cebando también con los trabajadores de los geriátricos. Política Social informaba ayer a la noche de que había 77 personas contagiadas en Galicia, 23 en Ourense (18 en Celanova, cuatro en Nuestra Señora de la Esperanza y una en O Barco, San José de Ourense y Porqueira).

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