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Dedazo electoral en el PP

El exministro José Manuel García-Margallo presentó hace pocas semanas su último libro, titulado «Memorias heterodoxas de un político de extremo centro». Siempre ha apostado por tener un discurso propio. Cada vez hay menos políticos de su clase y bagaje y nunca ha sido de los de «donar la cabotà» al aparato. Incluso, sabiendo que no tenía ninguna oportunidad, se presentó al puesto de secretario general del Partido Popular, en un gesto de ser un alma libre.

Apoyar el centrismo extremo se está convirtiendo en un rara avis a día de hoy. Vox lo sabe y su política fácil no es otra que poner contra la espada y la pared posibles incongruencias de los populares. Con tan solo eso ya puede volatilizar al votante conservador. Poco desgaste señores.

Pero es que el equipo del presidente del PP, Pablo Casado, con sus dos torres ejecutando, Cayetana Álvarez de Toledo y Teodoro García Egea, lo está haciendo de una manera verticalista y directa, ya de por sí, silenciando, si no más ocultando, la democracia interna de las diferentes regiones populares. Mi pregunta es si alguna vez ese caso les hubiera importado a los actuales dirigentes y también a los anteriores.

El de los populares catalanes y vascos constituye un claro ejemplo. La representación del partido de Génova 13 cada vez va mermando más y la culpa se achaca a la federación territorial, nunca haciendo la catarsis o la autocrítica desde la planta séptima de la sede madrileña.

Josep Bou, todavía líder de los populares en la ciudad de Barcelona, pegó el «raje» de la imposición de Cayetana Álvarez de Toledo como número uno por la provincia en las últimas generales, sin ningún tipo de consulta interna a las bases militantes de la ciudad condal. Cuando Génova manda, más vale callar y otorgar.

Imagen de Carlos Iturgaiz
Imagen de Carlos Iturgaiz - ÁNGEL DE ANTONIO

Tres cuartos de lo mismo ha sucedido estos días, y semanas atrás, con la federación vasca. Ya Borja Semper tuvo varios recaditos contra el propio Casado y su escudera Álvarez de Toledo cuando se puso en duda la posición «tibia» frente al nacionalismo de los actuales dirigentes. El último capítulo lo hemos vivido este fin de semana con el propio exministro Alfonso Alonso, que criticó que el pacto con Ciudadanos se ejecutó sin ninguna consulta previa y el lío emitido en directo por todos los medios ha acabado con el nombramiento de Carlos Iturgaiz como cabeza de cartel para los próximos comicios autonómicos. Se imponen los halcones, frente a las palomas, veremos en pocas semanas, más en concreto durante el primer fin de semana de abril, si los finos analistas de la Villa y Corte aciertan o vuelven a pegársela con su estrategia.

En la Comunitat Valenciana, esa en la que el partido está cosido a base de gestoras, sobre todo en la provincia de Valencia y en el Cap i Casal de todo hay. Pero se podría resumir de manera muy simple. La actual dirección encabezada por Isabel Bonig está en contra de un posible pacto con el partido naranja. Los nuevos liderazgos creados a raíz de la nueva etapa de Pablo Casado siempre van a mostrar su conformidad con lo que se diga en Madrid. En fin, más de lo mismo y una semana más la casa sin barrer.