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De la censura de Buñuel a la actualidad: la historia de los Premios Goya

De aquellas Hurdes de tierra sin pan, que firmó y filmó el bueno de Luis Buñuel, a su « laberinto de las tortugas», de Salvador Simó y todo su equipo, han pasado 88 años. La primera fue censurada por la Segunda República, la segunda opta a cuatro premios Goya de esta edición de 2020.

Si en 1932 Buñuel tuvo que desplazarse -lo tuvo difícil- a las Hurdes para filmar su documental, cuya duración no alcanza los 28 minutos, a Simó le bastó con abrir el cómic de Fermín Solís -parece tarea fácil pero no lo ha sido- para crear su película de animación.

En ambos casos, el trabajo es inmenso, como también la capacidad de creación, de «dibujar» una historia, de ofrecer una idea, un concepto de vida y un mensaje.

Bajo este hilo de comparaciones, donde la distancia histórica, de recursos y de libertades debe ser tenida en cuenta, Buñuel se enfrentó a varios obstáculos, incluida la censura, pero Simó también los ha tenido a la hora de modelar su trabajo, con el añadido de que, a escasas horas de la entrega de los premios Goya, al director catalán todavía le quedan varios por sortear -aunque no depende de él- si quiere recoger algunas de las estatuillas.

Estos últimos obstáculos tienen nombres y apellidos. Benito Zambrano, Alejandro Amenábar, Alberto Iglesias, Atresmedia Cine y Aritz Moreno son algunos de ellos, pues compiten junto a «Buñuel en el laberinto de las tortugas» en cuatro candidaturas.

Simó aspira a llevarse el Goya a la Mejor dirección novel, galardón al que también optan Galder Gaztelu-Urrutia, por la película «El Hoyo», mejor película de la ultima edición del Festival de Sitges; Belén Funes, por «La hija de un ladrón», y Aritz Moreno, por «Ventajas de viajar en tren», su primer largometraje y que ya fue premiado como «Mejor Comedia» en los premios Feroz.

Salvador Simó y Eligio Montero, la firma de este último está impresa en series como «Hispania» y «Al salir de clase», buscan llevarse el Goya al «Mejor guión adaptado».

Sus «contrincantes» son también de peso. Benito Zambrano, por la película «Intemperie», junto a Daniel y Pablo Remón está en la lista. Su obra «Solas» se llevó cinco premios en la XIV edición de estos galardones.

En esta categoría también opta otro peso pesado, Rodrigo Sorogoyen, quien junto a Isabel Peña son los autores de «Madre». En 2019, su película «El Reino» se llevó siete Premios Goya y cinco premios Feroz. El tercero en discordia es Javier Gullón, por «Ventajas de viajar en tren».

El tercer galardón al que opta «Buñuel y el laberinto de las tortugas» es el de «Mejor música original», gracias al trabajo de Arturo Cardelús, que desde hace años trabaja a nivel internacional. Sus «obstáculos» son de peso sonoro. Uno de ellos es Alberto Iglesias, por «Dolor y Gloria», cuyo currículum contiene 10 premios Goya y tres nominaciones a los Oscar.

También buscan el mismo galardón el innumerablemente premiado Alejandro Amenábar, en calidad de compositor en el film «Mientras dure la guerra», y Pascal Gaigne, con un Goya en su vitrina por «Handia», y que ahora ha puesto música a «La trinchera infinita».

La cuarta vía de acceso al Goya es por «Mejor película de animación», de la mano de las firmas Sygnatia, S.L., The Glow Animation Studio y Hampa Studio. De momento, ya tiene el Premio del Cine Europeo 2019 y por los pelos no está en la final de los Oscar en esta misma categoría.

Compite junto a «Elcano y Magallanes, la primera vuelta al mundo», de las firmas Elkano Dibulition y Dibulition Studio, y «Klaus», un trabajo de Atresmedia Cine y Sergio Plablos Animation Studios y que está nominada por la Academia de Hollywood.

Sello extremeño también tiene el trabajo «Nuestra vida como niños refugiados en Europa», dirigida y producida por Silvia Venegas, y que está nominada en la categoría de mejor cortometraje documental, junto a «2002. Destellos en la oscuridad», de Pedro González; «El Infierno», de Raúl de la Fuente«, y »El sueño europeo: Serbia«, de Jaime Alekos.