Spain

Condenado a cuatro años por atracar un estanco de Intxaurrondo y dar una paliza a su dueño

El hombre que en febrero de 2018 atracó con una pistola simulada un estanco del barrio donostiarra de Intxaurrondo y dio una paliza a su propietario, mientras intentaba robar en el local, ha sido condenado a penas que suman cuatro años de prisión.

Según la sentencia del caso, los hechos se produjeron el 7 de febrero de 2018 sobre las 19.40 horas, cuando el procesado accedió al citado local con el rostro parcialmente tapado con un paño tipo «buff», desde el cuello hasta la nariz, y con una capucha que le cubría la cabeza «con el propósito de ocultar sus rasgos».

Seguidamente, «con ánimo de lucro ilícito», extrajo de una bolsa una «pistola simulada» que parecía «real» con la que encañonó al dueño del establecimiento, al tiempo que le decía: «esto es un atraco» y le exigía las llaves del estanco.

La víctima no accedió a las peticiones del procesado, por lo que éste «se dirigió a la zona del mostrador» en la que se encontraba el estanquero, quien intentó defenderse rociándole con un aerosol.

El procesado comenzó entonces a golpear al comerciante en la cara «con la mano en la que portaba la pistola», de la que se desprendió tras los tres primeros impactos para continuar «pegándole» hasta que lo derribó.

El texto judicial precisa que, con el damnificado ya en el suelo, el agresor «siguió golpeándole con las manos en zonas indeterminadas del cuerpo hasta en una quincena de ocasiones más», tras lo que se dirigió a la entrada del local y cerró la puerta con pestillo.

En ese instante, la víctima logró incorporarse, por lo que el atracador, después de «un breve forcejeo», le propinó una patada «en la zona de la entrepierna» que derribó «definitivamente» al estanquero, quien seguidamente fue atado «de pies y manos» por el acusado con «una cinta adhesiva que portaba».

A pesar de ello, el imputado «no logró finalmente apoderarse de ningún objeto» de la tienda, porque el dependiente de otro comercio cercano y varios vecinos «se apercibieron de lo que estaba sucediendo y conminaron en reiteradas ocasiones» al agresor para que «cesara en su acción y liberase» a su víctima, mientras se congregaban en el exterior del estanco y rompían el cristal de la puerta para intentar auxiliar al agredido.

De esta manera, el atracador finalmente «se vio obligado a salir» del local e intentó abrirse paso entre los vecinos allí reunidos «a golpes», a pesar de lo cual fue «reducido» y «sujetado» por estos «hasta el momento en que llegó la Policía».

A causa de la agresión, el estanquero sufrió un traumatismo facial y una herida en la zona supraciliar izquierda, entre otras lesiones, de las que tardó 37 días en recuperarse.

Asimismo, padece como secuela un «trastorno adaptativo en forma de ansiedad, con nerviosismo, dificultades para dormir e irascibilidad». Al intentar reducir al agresor, también resultó lesionada de menor relevancia una de las personas que acudieron en ayuda del perjudicado, quien ha estado representado en el caso como acusación particular por la letrada Alazne Cano.

La sentencia considera que estos hechos son constitutivos de un delito de robo con violencia e intimidación en grado de tentativa, cometido en un lugar abierto al público con la agravante de disfraz, así como de dos delitos de lesiones, uno de ellos leve, por los que impone al acusado cuatro años de cárcel y una multa de 360 euros, además de obligarle a compensar a la víctima con 3.454 euros por las lesiones y secuelas sufridas.