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Cómo ganar con un jugador menos

El Celta dio ayer una lección de cómo ganar un partido con un jugador menos, ayudado también por los escasos recursos ofensivos de un Leganés que empieza a parecer de Segunda División. Desde que en el minuto 20 sufrió la polémica expulsión de Bradaric, el conjunto celeste intentó que sobre campo pasaran las menos cosas posibles y al mismo tiempo azuzó al árbitro en busca de una compensación que estuvo a punto de llegar en el minuto 58, aunque el VAR la evitó. Todo para tratar de resolver el encuentro en un contraataque o en una acción a balón parado, como sucedió con el gol de Iago Aspas.

4-4-2 y la sorpresa de Denis
En esta ocasión, Óscar García Junyent apostó por con 4-4-2 después de empatar en el Santiago Bernabéu con una defensa de cinco. Hugo Mallo volvió al lateral derecho por el lesionado Kevin Vázquez y la sorpresa que se suele guardar el técnico de Sabadell en cada encuentro fue la inclusión de Denis Suárez en la izquierda de la línea de cuatro centrocampistas. El de Salceda se lesionó el martes en el tobillo derecho, recibió el alta el viernes y ayer fue titular. En el Leganés, Aguirre dejó casi todo su talento en el banquillo y dispuso sobre el campo un 5-4-1 muy físico.

Expulsión y cambio de planes
En los primeros minutos, el Leganés presionó al Celta en su propio campo en busca del error de los celestes, a los que les costaba salir con el balón jugado y que veían cómo el rival estaba más cerca de Rubén que de Soriano. Pero todo cambió cuando Munuera Montero expulsó a Bradaric en el minuto 20. Óscar García ordenó entonces a su equipo en un 4-3-2, manteniendo a Denis en la función de interior, y la pelota pasó a ser propiedad de los madrileños.

Los escasos recursos del rival
Con la obligación de llevar la iniciativa al verse en superioridad numérica, el Leganés mostró entonces todas sus carencias ofensivas. Los visitantes generaron alguna ocasión, las más claras sendos remates de Eraso y Recio al final del primer tiempo que sacaron Rubén y Hugo Mallo, respectivamente, pero poco a poco se fueron diluyendo. Aguirre puso muy pronto todo el talento del equipo sobre el campo –Óscar entró en el minuto 46, Assalé en el 54 y Bryan Gil en el 65–, pero le sirvió de muy poco.
Contragolpe y balón parado
El Celta se sintió muy cómodo defendiendo ante un rival con poca pólvora y aprovechó las recuperaciones para lanzar contragolpes. En el 57, la defensa del Leganés desbarató una buena jugada entre Denis, Aspas y Rafinha, cuyo disparo acabó en saque de esquina. Pero fue a balón parado como los vigueses lograron la victoria, tras una falta botada por Olaza que Aspas cruzó con un complicado remate en el primer palo.

Defensa total
En los minutos finales, el Celta volvió a la defensa de cinco con la entrada de Aidoo y apenas sufrió para mantener su corta ventaja. n