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Codogno, un pueblo fantasma

Las calles de Codogno, el epicentro del coronavirus en la Lombardía , están desiertas ante el número creciente de contagios

Casi no hay nadie por las calles. La pequeña ciudad de Codogno, en la provincia de Lodi en la Lombardía, es este sábado un pueblo fantasma. Los bares, las tiendas, los restaurantes, las farmacias… todos los negocios tienen la persiana bajada. Este municipio de 15.000 almas es el epicentro del brote de coronavirus que está sacudiendo el norte de Italia. En la Lombardía ya se han registrado por lo menos 39 casos. Otros 11, en el Véneto. Hasta el momento dos personas de avanzada edad han fallecido.

Comercios cerrados

Preocupación por el abastecimiento

“Está todo vacío. Claro que tenemos miedo, como todo el mundo”, dice Khaled, un egipcio que hace años que vive en Italia. No se desprendía de su mascarilla para explicar que está pensando en llevar a sus hijos a Egipto, desde donde le llaman dos veces cada media hora para pedir que vuelva. “Nos esperábamos que pasase esto antes en África que en Italia”, asegura.

Una de las principales preocupaciones de los diez municipios de casi 50.000 habitantes que están completamente cerrados es cómo abastecerse. Hay quien ha ido a llenar la despensa conduciendo hasta un gran supermercado a las afueras de la cercana Piacenza. Otros, como Gianfranco, que paseaba en bicicleta, fueron más previsores y corrieron ayer a las tiendas de la localidad antes del toque de queda. Él no quiere quedarse en casa. “Todos nos tenemos que morir, si no es del coronavirus será por otra cosa”, cuenta el jubilado a dos metros de distancia, por precaución.

Un hombre protegido con una bufanda pedalea por las desiertas calles de Codogno. EFE/EPA/MATTEO CORNER
Un hombre protegido con una bufanda pedalea por las desiertas calles de Codogno. EFE/EPA/MATTEO CORNER

El punto más peligroso de Codogno es su hospital, que sirve a toda el área cercana. Es aquí donde se dirigió el paciente de 38 años el pasado miércoles con síntomas de coronavirus, pero como no tenía ninguna aparente relación con China al principio desestimaron el Covid-19. Luego, su mujer, embarazada de ocho meses y también contagiada, alertó que había cenado hace unos días con un amigo que estuvo en China. Este paciente ha transmitido el virus a por lo menos quince personas, entre ellos médicos del hospital, y todo el mundo que haya estado en contacto con él está obligado a una cuarentena.

Toque de queda

Dos semanas de cuarentena

“Conocemos a uno de los médicos. Siempre se conoce a alguien, no es un pueblo muy grande”, relata Anna Maria Lombroni y su marido, que también es doctor, ante la Iglesia del pueblo. Querían ir a misa pero el alcalde ha prohibido todos los actos públicos, los eventos deportivos y el carnaval, pero también las misas y los funerales.

Una pantalla informa de las medidas de precaución a la población A municipal en Casalpusterlengo,al sudeste de Milán.MIGUEL MEDINA / AFP
Una pantalla informa de las medidas de precaución a la población A municipal en Casalpusterlengo,al sudeste de Milán.MIGUEL MEDINA / AFP

No todo el mundo puede esperar. La perrita de Marlen Morales, una ecuatoriana que lleva 20 años aquí, no puede hacer sus necesidades en casa y ella ha tenido que pasearla, aunque no sin preocupación. “Tengo mucho miedo por todo lo que se escucha. Te esperas que esto pase en una gran ciudad como Milán, pero no en Codogno”, lamenta.

A los vecinos de los diez pueblos aislados les han llamado de sus trabajos para que no vayan la semana que viene, por lo menos hasta que pase la alarma. Las escuelas también estarán cerradas 14 días. “No es justo, por lo menos nos tendrían que dejar ir al parque”, protesta desde la ventana una niña pequeña mientras su madre cuenta que necesita ir al supermercado. De momento, la semana que viene se queda sin su fiesta de cumpleaños.