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China se plantea aplazar la sesión anual de su Parlamento por el Covid-19

Con el coronavirus sumando nuevos infectados cada día y el país entero volcado en tratar de detener su propagación, las autoridades chinas se plantean ahora aplazar la sesión anual de su órgano legislativo, la Asamblea Nacional Popular (ANP). Este evento, celebrado en el mes de marzo durante los últimos 35 años ininterrumpidamente, representa la mayor cita anual en el calendario político chino, y reune en Pekín a unos 3.000 delegados llegados de todas partes del país para promulgar leyes y, en teoría, supervisar la labor del Gobierno.

De acuerdo con una noticia de la agencia estatal Xinhua, los principales responsables de este órgano se reunirán el lunes de la próxima semana para decidir sobre la posibilidad de aplazar la cita. El texto no daba una razón específica para esa demora, pero todo apunta a que los riesgos de seguir adelante con la sesión de la ANP y del Consejo Consultivo, que se celebra esos mismos días, son todavía grandes.

Trabajadores desinfectando las calles de Beijing, China
Trabajadores desinfectando las calles de Beijing, China (WU HONG / EFE)

Riesgo de infecciones cruzadas

“El riesgo para la salud de convocar las sesiones anuales a principios del próximo mes sería demasiado alto cuando el brote de coronavirus aún no se ha contenido de manera efectiva”, señaló una fuente anónima al diario hongkonés South China Morning Post. “El riesgo de infecciones cruzadas sería muy alto para casi 8.000 personas así como para el personal responsable de gestionar las reuniones bajo el mismo techo del Gran Salón del Pueblo”, añadió.

En principio, la sesión del Consejo Consultivo debía comenzar el próximo 3 de marzo, mientras que la de la ANP estaba programada para el día 5, y ambos duran unos diez días. El texto no ofreció ninguna fecha alternativa para su celebración si finalmente se decide posponer.

Cuarentena al llegar a Pekín

Hasta la fecha, el Covid-19 ha infectado a más de 70.000 personas en China, provocado la muerte de 1.772 y forzado al cierre y clausura de escuelas, centros de ocio y eventos en los que se puedan producir aglomeraciones que faciliten la transmisión del patógeno. Como parte de esas medidas de control para atajar la epidemia, Pekín obliga a todas las personas que lleguen de fuera de la capital -ya sea de otras regiones chinas o del extranjero- a someterse a una cuarentena de 14 días.

Para algunos analistas, el aplazamiento indicaría la determinación de Pekín de acabar con el brote y conseguir que la Organización Mundial de la Salud deje de considerarla una emergencia internacional de salud pública.

China sabía de la gravedad del coronavirus dos semanas antes de hacerlo público

Académicos como Wang Jiangyu, director del centro de derecho chino y derecho comparado de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, apuntaron que las conocidas como “dos sesiones” son una ocasión para formalizar la agenda del liderazgo político, pero que este año no hay asuntos urgentes que tratar, por lo que “retrasarla un mes o dos no tendrá un impacto material. Todo tiene que centrarse en la lucha contra la epidemia”.

La crisis del coronavirus está poniendo en serios aprietos a los altos funcionarios del Partido Comunista chino. Este fin de semana, se reveló que el presidente del país, Xi Jinping, supo del problema que se estaba gestando en la provincia de Hubei al menos dos semanas antes de que se confirmara que el virus se podía transmitir de persona a persona y hablara por primera vez del tema en público.

Con la admisión de esta información, Xi pretendería calmar el creciente malestar social que hay en el país en las últimas semanas y demostrar que desde un principio se puso al frente de los esfuerzos por controlar la epidemia. “Di instrucciones durante una reunión del Comité Permanente del Politburó del 7 de enero para trabajar en contener el brote. El 20 de enero di órdenes específicas sobre el trabajo para prevenir y controlar la epidemia, y dije que había que prestarle mucha atención”, publicó la prensa oficial citando a Xi. Sin embargo, está por ver si estas revelaciones son suficientes para limpiar la imagen del mandatario y presentar a sus subordinados como los únicos culpables de la epidemia por no acatar sus órdenes.