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China detecta a grandes diseminadores del coronavirus

Con seis muertos y más de 300 infectados contabilizados la noche de este martes, la misteriosa neumonía detectada el mes pasado en China está despertando el miedo a una epidemia global. Durante los últimos días, su rápida propagación por China y otros países de Asia, como Taiwán, Corea del Sur, Japón y Tailandia, hace temer una nueva pandemia como la del SARS (síndrome respiratorio agudo y severo). Entre noviembre de 2002 y julio de 2003, el SARS se originó en China y se extendió por 37 países matando a 774 personas. Con una mortalidad media de diez de cada cien casos, 349 fallecieron en China y 299 en Hong Kong.

Ahora, un nuevo coronavirus similar al del SARS ha sido detectado en un mercado de carne y pescado de la ciudad de Wuhan, en el centro de China. Ya cerrada, en la lonja de Huanan se vendían también animales vivos, como mapaches, serpientes y otros reptiles y roedores, que habrían originado este nuevo virus por su estrecho contacto en malas condiciones higiénicas. De ahí habría pasado al ser humano, pues todos los infectados en un primer momento procedían de la ciudad de Wuhan.

El problema es que el virus se contagia de humano a humano y, como han descubierto las autoridades sanitarias, un solo paciente ha infectado a 15 personas en un hospital. El momento no podía ser peor porque el viernes empiezan las vacaciones del año nuevo lunar, las más importantes de China y en las que viajan por todo el país 450 millones de personas, sobre todo emigrantes rurales que trabajan en las grandes ciudades y vuelven en tren a sus pueblos con sus familias. Un peligroso éxodo que podría desatar una pandemia.

Para frenar esta amenaza, uno de los mejores especialistas en enfermedades contagiosas de China, Zhong Nanshan, recomendó ayer una drástica aplicación de las cuarentenas. «Tan pronto como se extiende de humanos a humanos, la cuarentena debe ser la prioridad. De momento, no creo que se hayan implementado lo suficientemente bien», alertó el doctor Zhong, según recoge el periódico «South China Morning Post». Como director en Cantón (Guangzhou) del Laboratorio Estatal de Enfermedades Respiratorias, ha viajado hasta Wuhan, donde ha encontrado que el nuevo coronavirus pertenece a la misma familia que el SARS y habría mutado entre animales salvajes, pasando después a las personas.

Transmisión entre humanos

«La transmisión entre humanos se ha demostrado. En Wuhan, personal médico y pacientes se han infectado unos a otros por estar en la misma habitación. Y en Cantón (Guangzhou), los pacientes se contagiaron por dos familiares que habían visitado Wuhan», explicó Zhong. En su opinión, «la cuarentena es el mejor método, y sería inteligente y efectivo si seguimos adelante con esta estrategia, porque de momento no hay medicina efectiva para tratar este nuevo tipo de coronavirus».

Debido a los contagios a médicos y entre parientes, la mayor urgencia es controlar a los pacientes y, muy especialmente, a los «superdiseminadores», que sufren el estado más virulento de la enfermedad y pueden infectar a muchas personas. Durante el SARS, se cree que un solo enfermo contagió a 329 vecinos de un edificio de Hong Kong.

Con más de 3.000 millones de desplazamientos previstos en las dos semanas previas y anteriores al Año Nuevo Lunar, que comienza el sábado, el riesgo es altísimo. Con el fin de impedir la propagación de la enfermedad, la Comisión Nacional de Salud podría incluso cerrar la ciudad de Wuhan, que tiene once millones de habitantes y es un importante nudo de comunicaciones ferroviarias. Para empezar, se ha establecido un nuevo puesto de mando con mayores controles sobre los viajeros y los animales y se han suspendido los actos multitudinarios, pero el fin de semana hubo un gran banquete de 14.000 platos con 40.000 personas.

Tras la visita de sus expertos a Wuhan, donde tres hospitales han preparado 800 camas y hay otras 1.200 disponibles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informará este miércoles sobre el nuevo coronavirus, denominado 2019-nCoV. Por la poca transparencia del régimen de Pekín, como ocurrió durante el SARS, expertos de Hong Kong y el Reino Unido calculan que habría muchos más casos de los 300 declarados: entre 1.400 y 1.700 infectados en Wuhan y otras 20 ciudades de China.