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Carrera para suceder a Angela Merkel: el líder de la CDU toma el timón y aboca a su rival bávaro a abandonar

Las tensiones abiertas en el seno de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) tras el órdago lanzado contra su presidente, Armin Laschet, por el jefe de la Unión Social Cristiana bávara (CSU), Markus Söder, en la lucha por la candidatura a la Cancillería están a flor de piel. Y las consecuencias para el partido de la canciller Angela Merkel, que guarda silencio en medio de una guerra fratricida, pueden ser irrevocables. Los apoyos a Söder como candidato en la CDU aumentan poniendo a Laschet en una tesitura incómoda. En la reunión mantenida hoy con su ejecutiva, Laschet dio un golpe en la mesa y exigió una decisión de inmediato, lo que todavía no se había producido.

La jornada comenzó como el principio del final de una pelea entre hermanas. El primer paso a la reconciliación lo dio el líder de la CSU Söder, convencido ya de que Laschet no le cederá la candidatura a la Cancillería. Söder no se ha levantado aún de la mesa, pero ha hecho el gesto. A su manera.

"Respetaré lo que diga la CDU, que es la hermana mayor, como no podía ser de otra manera", declaró Söder tras la reunión mantenida con su ejecutiva para informar del estado de las conversaciones con la CDU y analizar la estrategia a seguir. Cartas en la manga le van quedando pocas y ha de reservarse alguna para salvar la cara. "Lo importante es unir fuerzas para ganar las elecciones. Si el candidato es Armin Laschet contará con todo mi apoyo. Si soy yo, espero lo mismo", afirmó.

Menos beligerante que hace una semana, cuando Söder hizo públicas sus aspiraciones a la Cancillería desafiando a Laschet y por ende al conjunto de la CDU, el único partido del bloque conservador con implantación federal, el líder bávaro compareció ante la prensa para reiterar, lo que según él, sólo es una oferta. Eso sí, repitió que en una democracia representativa moderna, las decisiones y, entre ellas, lógicamente la designación de candidatos por parte de los partidos políticos, deberían abrirse a las bases y tener en cuenta las preferencias del electorado.

Dicho de otra manera, Söder, cuestionó el procedimiento de nominación de candidato de la CDU como formación soberana. Con las encuestas a su favor frente a la debilidad de los valores de Laschet, el bávaro atizó el miedo entre los diputados de la CDU a perder su escaño si la Unión no concurría a las elecciones con un candidato poderoso y sugirió a la "hermana mayor" que escuchara a las bases y buscara una mayoría. "No nos estamos jugando con quien gobernar, sino si podremos gobernar", era la frase que lanzó como semilla de la discordia.

Su llamamiento soterrado a la rebelión en el seno de la CDU funcionó. El nerviosismo a perder el mandato se instaló en el grupo parlamentario de la CDU, que según las ultimas encuestas podría perder hasta 98 escaños. Por carta o ante las cámaras, muchos diputados de la CDU vieron en Söder el candidato salvador y se pronunciaron a su favor. Los ministros presidentes de la CDU y los barones también entraron al trapo en un debate cada vez más tóxico. Unos apostaron por él, otros por Laschet y otros, simplemente, lamentaron que el procedimiento para la elección del candidato común no estuviera debidamente detallado o desearon una pronta solución. Hasta la sección juvenil del partido, Junge Union, emitió en la noche del domingo un comunicado abalando la candidatura de Söder. Casi todos los que son hablaron menos la canciller Angela Merkel, que ha llevado su neutralidad en el asunto a tal extremo que su silencio resulta sospechoso. No se entiende que Merkel asista pasiva al ataque de la CSU al presidente de su partido y al propio partido, que ella dirigió y representa en la Cancillería.

El domingo era la fecha que Söder y Laschet se habían marcado como tope para resolver la disputa. A última hora de la tarde de hoy, Söder viajó en un jet privado de Múnich a Berlín, desde donde estos días ha estado Laschet gestionado la crisis abierta en la CDU. Las intensas conversaciones que ambos mantuvieron en todos los formatos posibles resultaron vanas. Söder regresó a Baviera y Laschet a su despacho en Adenauer Haus, sede central de la CDU. Ninguno había dado su brazo a torcer. Söder por ambición y prepotencia. Laschet por obligación y supervivencia. Para éste, elegido presidente de la CDU en enero en una muy reñida carrera con Friedrich Merz, renunciar a la candidatura de Söder implica dimisión. Cuestionado su liderazgo y autoridad como candidato por quienes entre sus filas se posicionaron por Söder, la consecuencia de la caída de Laschet supondría para la CDU implosión y son muchas las divisiones internas en el partido. Söder, en cambio, puede permanecer en su feudo de Baviera como el héroe que quiso garantizar el poder para la Unión y no le dejaron. Igual ese gesto incluso le daría rédito para recuperar el voto que perdió en las últimas elecciones regionales, las primeras que la CSU no ganó por mayoría absoluta.

El tono de las intervenciones públicas de Laschet y Söder cambió a media mañana. Laschet, aprovechando la nominación de Annalena Baerbock como candidata de Los Verdes convocó a la prensa a las puertas de la sede de la CDU para felicitarle y, de paso, lanzar algún mensaje a Söder.

"Felicito a la señora Baerbock por su candidatura y le adelanto que la campaña electoral de la CDU será justa y limpia. No podemos luchar contra nosotros en tiempos tan difíciles como una pandemia o crear divisiones en la población. Lo hemos visto en Estados Unidos, víctima de una polarización social que el nuevo presidente (Joe Biden) deberá sanar", declaró.

Laschet no dio opción a preguntas pero respondió a todas las que estaban en el aire. "Esta tarde noche el presídium de la CDU mantendrá una reunión para abordar la cuestión de la candidatura y estoy seguro de que habrá una decisión en breve. Presentaré una oferta para desatascar la situación y espero un voto de la ejecutiva que, como saben, representa a todo el partido pues todos los flancos del partido tienen representación en ese órgano", precisó Laschet, rechazando, una vez más, la sugerencia de Söder de que la CDU debería escuchar todas las opiniones ante de tomar una decisión. La propuesta, se supo después, fue consultar a las bases si Söder en la CSU hacía lo mismo.

Laschet terminó su declaración invitando a Söder a sumarse a la reunión del presídium por videoconferencia, una lanza que el bávaro esquivó ya en Múnich. "Las discusiones se hacen en familia y no me parece correcto asistir a ellas", fue la forman en la que el primer ministro bávaro verbalizó su rechazo a participar en una sesión decisiva.

"Respetaré la decisión de la CDU sea por los canales que sea pues no me corresponde imponer procedimientos de elección a formaciones soberanas", afirmó. La decisión, que él lleva semanas cuestionando, se adoptó informalmente hace diez días. Laschet es el candidato.

Las reunión, sin embargo, transcurrió de forma distinta, fue turbulenta. Según participantes en la misma, la resistencia a Laschet ha aumentado en el seno de la CDU y son más los barones que piden involucrar a las bases.

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