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Cantabria activa el protocolo ante un caso sospechoso de coronavirus en Potes

Cantabria acaba de activar el protocolo ante un caso sospechoso de coronavirus. El aviso ha llegado al centro coordinador del 061 a mediodía con la orden de recoger a una paciente de Potes. Desde la Dirección General de Salud Pública se ha contactado con la Gerencia de Valdecilla, hospital que centralizará toda la asistencia ante esta alerta sanitaria, para que el servicio de Urgencias se prepare para la llegada.

De entrada, el protocolo establece el ingreso en un box de aislamiento hasta que se completen las muestras biológicas, que son las que determinarán si da positivo o se trata de una falsa alarma –ayer hubo varias a lo largo del día, incluida la que movilizó el protocolo de seguridad del aeropuerto–. Pero, además, el personal técnico encargado del traslado de esta paciente, informado sobre la marcha de las precauciones que ha de tomar para evitar el contagio (proporcionar mascarilla quirúrgica a la paciente según la recojan y ponerse equipo de protección individual) y a bordo de una ambulancia de Soporte Vital Básico, tendrá que hacer una parada por el camino en su viaje de regreso a Santander para recoger las muestras biológicas de otro paciente, tomadas por el personal de enfermería de su centro de salud, con el encargo de entregarlo en Urgencias para su posterior análisis.

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Una vez lleguen al hospital, las indicaciones marcadas por el Ministerio de Sanidad para seguir adelante con el protocolo apuntan a la comprobación de los dos criterios marcados: epidemiológicos –si ese paciente ha estado recientemente en alguno de los países afectados por el brote de coronavirus o en contacto con algún contagiado– y clínicos –si presenta síntomas compatibles con el coronavirus (fiebre de más de 38ºC o un cuadro de infección respiratoria aguda)–. En caso de que sea así, se procederá a su ingreso en un box de aislamiento y, en función de su estado, el traslado a la UCI o a las habitaciones reservadas en planta para enfermedades infecciosas. En la hoja de ruta de Salud Pública se contemplaban dos supuestos posibles: que el paciente acuda a Urgencias por sus medios sin sospecha ni aviso previo o que sea derivado con alguna señal de infección desde los hospitales comarcales, los centros de salud o incluso desde un domicilio particular –como ha ocurrido en este primer aviso–, ya sea porque ha llamado al 061 o por indicación de su médico después de una visita en casa. En este segundo caso, el protocolo establece que esa persona, protegida con mascarilla quirúrgica, será trasladada directamente a un box de aislamiento sin pasar por el triaje de Urgencias –el celador que le acompañe, como el resto de profesionales que le asistan, deberá protegerse con mascarilla, bata y guantes–. Acto seguido se informará al Servicio de Enfermedades Infecciosas, que junto con los médicos de guardia harán la valoración y determinarán si cumple los criterios para ser etiquetado como caso en investigación. A partir de ahí las muestras biológicas (frotis nasofaringeo, cultivo de esputo, prueba de orina, analítica de sangre...) y la encuesta epidemiológica se remitirá al Servicio de Microbiología del hospital.

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En función de los resultados y de su estado (grave o leve/moderada), se le trasladará a la Unidad de Cuidados Intensivos o a la planta de hospitalización (torre D) en la que se habilitaría una habitación específica . En ambos casos se establece que «los itinerarios se realizarán evitando las zonas más transitadas» (se detalla el croquis de pasillos a seguir).

El documento recuerda que durante la asistencia «se seguirán las precauciones estándar», que se completarán con las medidas preventivas que requiere el coronavirus, una enfermedad que los expertos describen «entre el SARS –síndrome respiratorio agudo y grave– y la gripe», sobre todo porque su forma de transmisión es a través de pequeñas gotas que el infectado expectora cuando tose o escupe y que pueden contaminar una superficie, donde se ignora cuánto tiempo puede mantenerse activo el virus. Por ello, se insiste en mantener una higiene de manos adecuada, especialmente antes y después del contacto con el paciente y de la retirada del equipo de protección (bata y guantes), así como la limpieza y desinfección (con hipoclorito sódico) de las superficies de contacto del paciente, labor esta última que será cometido de Smart Hospital, como concesionaria del servicio de limpieza de Valdecilla.