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Biblioteca Arús: propiedad del pueblo

Tras una sala de lectura de madera guarda en sus estantes unos fondos únicos, relacionados sobre todo con la masonería y los movimientos obreros y anarquistas. La institución es la biblioteca Arús y cumple ahora 125 años, y a pesar de los avatares de la historia y de la persecución de la masonería por el franquismo, ha podido conservar su patrimonio documental e incluso incrementarlo, como por ejemplo con el archivo del que fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván.

Ubicada en el paseo de Sant Joan 26, la entrada no hace presagiar lo que se descubre al final de la escalinata de acceso. Lo primero con lo que uno se topa es la estatua de bronce de la Libertad, obra del escultor Fuxà y que durante un tiempo estuvo expuesta en los locales de La Vanguardia , cuando esta se hallaba en la calle de las Heures. Todo el inmueble era propiedad de Rossend Arús (1844-1891), miembro de una familia de comerciantes con América que puso a gestionar su empresa a un socio mientras él se dedicaba a la escritura, el periodismo y el fomento de la cultura. Fue un prolífico autor teatral que firmó 53 obras, si bien tan sólo se estrenaron 14 y sólo una con cierto éxito, llamada Nuevo Tenorio . Políticamente activo en el federalismo y el catalanismo, fue un personaje relevante en la masonería. En su testamento, legaba su casa del Eixample para que se ubicara la biblioteca que llevaría su nombre, que será “perpetuamente propiedad del pueblo de Barcelona”. Para ello se constituiría un patronato, presidido siempre por el alcalde.

La intención de su fundador era dotar a su legado de todo el saber de la época, en especial lo relativo al humanismo y la ciencia, pero es evidente que debido a la actividad de Arús reunió un importante fondo sobre la masonería. Esto no dejaba de ser una peculiaridad hasta el final de la Guerra Civil, pues el franquismo persiguió esta actividad. La biblioteca estaba cerrada desde 1938, pero el 14 de junio de 1940 el alcalde recibió una notificación del Negociado Antimasónico, en el que se expresaba que tenían conocimiento de que allí había libros, boletines y registros de la masonería, por lo cual “en beneficio de la Patria y en beneficio de la represión” de esta exigía que se entregaran. Sin embargo, el alcalde accidental, Bonet Rivas, hizo oídos sordos, y allí se quedaron. Hasta hoy.

La biblioteca fue inaugurada el 25 de marzo de 1895. Arús dejó en ella 4.000 volúmenes, a los que se unirían los 20.000 de uno de sus albaceas, Valentí Almirall. Con los años se ha ido incrementando el fondo hasta llegar a los 80.000, con especial incidencia en los libros y documentos que analizan el movimiento obrero en los siglos XIX y XX y el anarquismo. Por ejemplo, recibió un importante fondo procedente de una biblioteca privada sobre esta materia y también fueron depositados aquí el archivo y la biblioteca del relevante escritor, editor y militante anarquista Sinesio Baudilio García Fernández, conocido como Diego Abad de Santillán. Esta suma de compendios convierten a la Arús en un referente en esta materia, junto con el archivo de Amsterdam.

Tras la Guerra Civil, permaneció cerrada y tan sólo se podían consultar sus fondos mediante petición al Consistorio. En 1967, durante el mandato del alcalde Porcioles, reabrió sus puertas, para cumplir el deseo de Rossend Arús y dejar los libros al pueblo de Barcelona.

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