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Así es la fórmula del Círculo de Economía para la transición verde

La transición verde es la clave que puede garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, pero también la del tejido económico, que se enfrenta ante un reto mayúsculo, pese a que sea la Unión Europea la que la impulse. El Círculo de Economía ha trabajado en los últimos meses para aportar algunas sugerencias, con una comisión de trabajo, presidida por el empresario Ángel Simón, presidente del Grupo Agbar, que apuesta de forma decidida por la colaboración público-privada, una fiscalidad coherente con los nuevos tiempos y por las finanzas sostenibles, con las que el propio mercado financiero puede hacer efectivo el objetivo que se persigue.

En la comisión han participado expertos y actores principales del sector energético, como Mariano Marzo, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Tierra (UB) y director de la Cátedra Transición Energética (UB-Fundación Repsol); Isabel Buesa, directora general de Endesa en Cataluña; Francesc Rubiralta, presidente ejecutivo de Celsa; Isaías Táboas, presidente de Renfe; Antoni Llardén, presidente de Enagás; o Enrique Tombas, presidente de Suma Capital; entre otros miembros. Lo que se pone sobre la mesa parte de los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, y se considera que salir airoso de ese reto no es ya una necesidad, sino una obligación para el conjunto de la sociedad, y para las empresas en particular.

Cambio climático y economía circular

La cuestión principal, como ha señalado Ángel Simón en el Círculo de Economía, es la “colaboración” estrecha entre todos los sectores, contando con la sociedad, implicándola al máximo. Porque, a juicio del lobi empresarial que preside Javier Faus, todo pasa por un cambio en el modelo socio-económico. Es decir, producir y consumir de forma diferente, con la guía única de la sostenibilidad, pero sin considerar que, de forma forzosa, eso deberá implicar un “decrecimiento utópico”. Al revés. Será la garantía de un crecimiento sostenible.

El Green Deal del Círculo de Economía se basa en cuatro grandes ejes de actuación, con dos vectores de cambio e indicadores de carácter transversal. Esas actuaciones se deberían centrar en el cambio climático, con medidas para paliarlo en lo posible; en la automoción y la movilidad sostenible; en la economía circular y en la ciudad y en la edificación sostenible. Para ello, se fijan dos vectores: la transición justa y el futuro del empleo y las finanzas sostenibles, que deben guiar en todo momento el proceso de transición. Y los indicadores transversales pasan por una “apuesta por la innovación, la transformación digital y el desarrollo normativo y la autorregulación de las empresas”.

Gobernanza en Barcelona

Con el Govern de la Generalitat en funciones, y con una negociación intensa entre Junts per Catalunya y ERC para garantizar la investidura del republicano Pere Aragonès, los únicos actores que mantienen el pulso están en el lado del sector privado. Tanto el Círculo de Economía como la patronal Foment del Treball, buscan la reacción rápida de la Generalitat para catalizar los fondos europeos. El Gobierno de Pedro Sánchez todavía no ha establecido un canal de diálogo y de negociación con la Generalitat para aprovechar esos fondos, como ha admitido la vicepresidenta cuarta y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sorprendida por el poco desarrollo de las energías renovables en Cataluña.

El presidente del Círculo de Economía, Javier Faus; la ministra Teresa Rivera y Ángel Simón, presidente del Grupo Agbar / CG

El presidente del Círculo de Economía, Javier Faus; la ministra Teresa Rivera y Ángel Simón, presidente del Grupo Agbar / CG

Por ello, el papel del Green Deal del Círculo de Economía cobra un mayor protagonismo. Uno de los aspectos que ha enfrentado al poder público y privado es el de la movilidad urbana. La patronal Foment, que preside Josep Sánchez Llibre, ha sido especialmente crítica con el Ayuntamiento de Barcelona que dirige Ada Colau. Lo que apunta el Círculo de Economía es que la movilidad sostenible implica un “nuevo modelo de gobernanza” y que este debe alcanzar “el mayor nivel de consenso social posible”, algo que no sucede ahora. Ese modelo deberá incorporar “aspectos como la regulación de los nuevos vehículos autónomos, la privacidad de los usuarios o la ciberseguridad de los datos, así como la competencia entre plataformas de movilidad”.

Procesos productivos

Otro de los ejes de actuación se centra en la economía circular, que se percibe como una gran oportunidad para determinados sectores como el agroalimentario en Cataluña. La idea es que se integren prácticas de gestión forestal que permitan dar salida a la biomasa y residuos como recursos renovables. Y la reconversión de los procesos productivos de las explotaciones agrícolas para la producción de productos complementarios que sirvan “como materias primas para otros sectores”. Pero se insiste en la cultura que reclama la economía circular y en la necesidad de que esté presente en los ciclos educativos, en la escuela y en la universidad. El objetivo es que se consuma de otra forma, reclamando, por tanto, que se produzca de forma sostenible. Es el énfasis que sitúa Ángel Simón en la complicidad con la sociedad.

Respecto al cuarto eje, la propuesta del Círculo es que se actúe en la ciudad y en la edificación sostenible, con una idea central: la “industrialización del sector de la construcción”, entendiendo por ello la necesidad de “llevar a la construcción valores propios de la producción industrial de otros sectores, como son la trazabilidad de procesos, la incorporación del control numérico, la identificación precisa de elementos y componentes, la estandarización de componentes, su modulación y prefabricación”. 

Transición "justa"

Pero, ¿cómo se lleva a cabo todo ello? ¿Qué puede suponer? El Círculo de Economía insiste en el vector de la transición “justa” y en el futuro del empleo. El plan que pueda llegar, tras consensuarlo con la Unión Europea, no puede suponer un coste social mayúsculo. “Esta transición económica requiere una estrategia de acompañamiento solidario y de transición justa, que permita que personas, sectores y regiones involucrados puedan aprovechar las oportunidades asociadas a este proceso, considerando las especificidades, requerimientos y necesidades de cada uno, para asegurar que nadie queda atrás en esta transición”.

En cuanto a la financiación, el lobi empresarial entiende que será imprescindible la aportación privada, a pesar de que el plan de recuperación europeo supondrá para España un volumen de 140.000 millones, de ellos 72.000 millones de forma directa para los distintos proyectos que se presenten. Para la transición verde, se destina unos 26.640 millones. Lo que se debe poner sobre la mesa son los productos financieros que la Comisión Europea ha acuñado como “finanzas sostenibles”, y que se definen “como la financiación destinada a realizar inversiones teniendo en cuenta cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno”.

Responsabilidades públicas y privadas

El mercado financiero se ha puesto en marcha, con los llamados “bonos de transición”, cuya cobertura incluirá a actividades y empresas que “faciliten, de forma creíble, la transición energética”. Y todo ello acompañado, por parte de las administraciones, de una política impositiva que premie a todos aquellos actores que tengan en cuenta esa transición verde, pero que también castigue a los que no cumplan, siempre teniendo en cuenta las características de cada sector de la economía.

El hilo conductor debe ser esa colaboración público-privada, pero con obligaciones por parte de todos. Para el sector público, “asegurar agilidad y rigor” y “unir y simplificar los criterios de evaluación”. Para el sector privado, “publicar indicadores de impacto para que el mercado de consumo y de inversión sepa que está comprando o invirtiendo”, “vincular la bonificación de los directivos de empresas y gestores de fondos de inversión a la consecución de objetivos de impacto ambiental” y “fomentar la responsabilidad de los administradores para incluir en la auditoría el presupuesto invertido en proyectos vinculados a la transición energética”.

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