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Arrimadas busca hueco para Cs en Andalucía sin el PP e ignora la crisis interna

Inés Arrimadas visitó este miércoles Sevilla y aunque venía a acallar la crisis interna del partido, su visita tuvo el efecto contrario. Desencadenó movimientos rápidos dentro de Cs en Andalucía entre quienes van con Juan Marín, vicepresidente del Gobierno andaluz y líder del partido, y quienes piden una alternativa, un cambio, que se congregan alrededor de la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz. Después de que Arrimadas eludiera cerrar filas públicamente con Marín, este contravino lo que había dicho hasta ahora, anunció que volverá a ser candidato en Andalucía y sin quererlo puso el foco en sus adversarios, que llevan meses ya moviéndose y formando una corriente crítica que no se sabe hasta dónde alcanza.

A Arrimadas la agenda política le puso en suerte en su jornada andaluza el caso del consejero de Murcia que ese mismo dimitió tras una jornada agónica sostenida por el PP. La lideresa de Cs fue firme al exigir su cese inmediato tras conocerse que se había vacunado contra el covid junto a su esposa y gran parte de su equipo. Lo hizo desde San Telmo, sede del Gobierno andaluz, tras haberse reunido con el presidente Juan Manuel Moreno (PP) y antes de reiterarlo con firmeza en una entrevista en Canal Sur Televisión.

Dos días después, el Grupo Parlamentario de Cs en Andalucía defendía una iniciativa parlamentaria para que todos los partidos se comprometieran a cesar a cualquier cargo político que se colara en el protocolo de vacunación. Lo cierto es que es difícil imaginar que en la Junta de Andalucía, ante un caso similar, el vicepresidente Juan Marín se enfrentara a sus socios de Gobierno con esa rotundidad que empleó Arrimadas. O que amagara incluso con romper el Ejecutivo si no se atienden de forma inmediata sus instrucciones. Ese papel se lo reserva Vox. En dos años de gobierno en Andalucía no ha ocurrido nada similar, ningún roce público de importancia entre PP y Cs. Un idilio.

Foto: La portavoz de la Comisión Gestora de Ciudadanos (Cs), Melisa Rodríguez (d), y el responsable de Organización de dicho órgano, Fran Hervías. (EFE)

A Cs en Andalucía le está costando tener perfil propio. Se percibe como un partido fagocitado por el PP en el Gobierno, al que todas las encuestas siguen dando una importante caída en unas elecciones autonómicas. A eso, entre otras cosas, vino Arrimadas a Sevilla, a dejar claro que quiere un "espacio propio" para su formación política. Al margen del PP. Después de que su líder en Andalucía, Juan Marín, coqueteara hace semanas con una fusión electoral con sus socios de Gobierno, que fue inmediatamente desautorizada por la dirección nacional.

Este mismo viernes, como colofón de la semana, el consejero de Presidencia del Gobierno, Elías Bendodo, colgó una foto en redes en la que aparecía sentado junto a Marín en un banco de San Telmo: "Con Juan Marín, codo con codo frente a la pandemia". Siguieron las muestras de apoyo en redes sociales después de que Marín, a dos años de las elecciones, decidiera anunciar que quiere volver a ser candidato. Diputados del Parlamento o la propia presidenta de la Cámara, Marta Bosquet, dejaron en redes su apoyo al vicepresidente.

La visita de Arrimadas cuidó la escenografía. La dirigente de Cs se reunió con el presidente Moreno y con el alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, con el que su grupo ha cerrado varios acuerdos políticos y que suena como posible relevo de Susana Díaz en el PSOE andaluz. Ya por la tarde se dedicó a temas de partido y asistió a la constitución del Comité Autonómico. En sus distintas intervenciones públicas eludió hablar de la crisis interna del partido. Dijo que al próximo candidato de Cs en las urnas lo elegirán los militantes en primarias cuando le preguntaron si será Juan Marín. Algo de Perogrullo si no fuera porque evitó respaldar directamente y sin ambages al actual coordinador autonómico y vicepresidente de la Junta.

Una respuesta fría, de manual, sin más si no fuera también porque en Cs ya se conoce que la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, prepara una alternativa a Marín dentro del partido, asesorada por nombres como el de Fran Hervías, pero también con conocimiento de dirigentes de la dirección nacional del partido, que observa con neutralidad los movimientos. Se están moviendo con paso firme. Arrimadas insistió, dentro y fuera de micrófono, en que ahora mismo, en plena pandemia, las únicas familias que le importan son las que están sufriendo la enfermedad o no llegan a final de mes. No quiso ni oír hablar de las divisiones internas y dejó sentado que confía en que una vez constituido el nuevo comité autonómico cada uno encuentro su sitio y cesen las rivalidades en sus filas.

Foto: La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

Es un plan. Dejar morir la batalla interna. Pensar que se va a arreglar sola, ejercer de pacificadora en la distancia. Pero hay muchas señales que ese plan tiene agujeros. El PSOE andaluz se ha movido y ha acercado ya a esa corriente que lidera la consejera Rocío Ruiz para tender puentes. "Si hay algo que nos dejan claro es que ellos no entrarían en un Gobierno con Vox", señalan fuentes de la dirección socialista. Lo cierto es que los sondeos hablan en Andalucía de un partido que no remonta tras el cataclismo de las generales con Albert Rivera y que quedaría por detrás de Vox si se celebrasen unas autonómicas.

La convergencia con el PP

En las filas de Cs en Andalucía, las espadas están en alto y Arrimadas, por supuesto, lo sabe. Mientras, PSOE y PP se disputan a sus votantes y el espacio del centro político. El PP con un plan de fusión por absorción que alimentan huidas como la de Verónica Roldán, candidata de Cataluña desde finales de diciembre en las filas populares. No será la única. Cs va a sufrir una OPA hostil del PP y va a tener que enfrentar un debate interno sobre la convergencia o no con el partido de Pablo Casado. Una fórmula que hasta ahora Arrimadas ha descartado. Una suma por fusión electoral que el vicepresidente andaluz, Juan Marín, abraza. Esta semana, en Sevilla, Arrimadas repitió en varias ocasiones que Cs es "el único partido de centro, liberal y moderado que hay en España".

Foto: La hasta ahora portavoz de Cs en el Parlament, Lorena Roldán (d), junto al candidato popular a la Generalitat, Alejandro Fernández. (EFE)

La pandemia ha impedido a la líder naranja viajar con la asiduidad que lo hacía antes y, aunque sabe que su presencia en los territorios debe multiplicarse, no es fácil. Andalucía es una comunidad importante, no solo porque es su casa y la que suma más votantes, sino también porque Cs gobierna en la Junta y ha propiciado el cambio político tras casi cuatro décadas de poder socialista. Sin embargo, no son precisamente satisfacciones lo que le está dando su formación desde el sur. Inmerso en una intermitente guerra civil, con una herencia envenenada de la época de Albert Rivera que no se consigue remontar, Cs pierde fuelle a la sombra del PP; y erosionado por las disputas internas que se trasladan hasta el seno del Gobierno, con el vicepresidente Juan Marín enfrentado a la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, Rocío Ruiz. Tercera vía, la de la pacificación que querría Arrimadas, de momento no hay.

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