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Adra, ciudad gastronómica

Con una situación geográfica envidiable, un excelente clima y una historia milenaria, ahora Adra se centra en potenciar su gastronomía. De esta forma aterriza hoy en Fitur con su proyecto Adra KMCERO, creado con el objetivo de potenciar su gastronomía.

La autenticidad de su producto local desde todas sus vertientes: el mar, la huerta y el monte, son el punto de partida de esta iniciativa, de tal envergadura que cuenta con el apoyo de las administraciones públicas, los profesionales del sector gastronómico y la ciudadanía en general. ‘Adra KMCERO’ está cofinanciado por los fondos europeos Feder en un 80% y municipales el 20% restante.

El proyecto, que se desarrollará durante todo un año con diversas actividades, tiene al chef de renombre Tony García, como embajador y director de este proyecto. El alcalde de Adra, Manuel Cortés, ha explicado que “con esta marca gastronómica, queremos proyectar la imagen de Adra en el exterior, la autenticidad de nuestro producto local, la tradición culinaria de los abderitanos y abderitanas e identificaremos nuestra gastronomía con un sello distintivo de calidad que servirá como atractivo turístico”.

El objetivo de la iniciativa consiste en la recuperación de la gastronomía abderitana basada en la autenticidad, el producto local y de temporada, así como el fomento del consumo de alimentos de proximidad, incentivando la compra directa al pequeño productor situado en un radio no superior a 100 km. Con todo, se aprovechará el potencial turístico de la ciudad de Adra a través de la puesta en valor de sus recursos, que es lo que hará que destaque frente a otros destinos turísticos.

Cocina con identidad propia

La gastronomía abderitana se puede comprender por su pertenencia a distintas escalas de identidad. La más general es la mediterránea. Una cocina de prestigio mundial por la calidad de sus productos, por ser equilibrada y saludable y porque actúa de tarjeta de visita de un mundo atractivo, deseado y que se asocia con el más depurado concepto de “calidad de vida”. Esta gastronomía resulta de la concurrencia de tres entornos productivos: el mar, la huerta y el monte, presentes de forma especialmente directa en el municipio de Adra. El clima mediterráneo, con clara diferencia estacional, trae como consecuencia que las producciones estén relacionadas con distintas épocas del año y por ello, la conservación de los alimentos para usarlos en cualquier estación es un elemento que propició el desarrollo de diferentes técnicas de conservación: secado, salado, embutido, encurtido, en aceite, en escabeche…).

El carácter específicamente extremo del clima surestino también marca la diferencia entre secano y regadío, teniendo trascendencia en el recetario y la tradición culinaria: las especias, cereales, frutales como el almendro, la higuera o la miel (de secano), pero también las hortalizas, verduras y otras frutas (de regadío).A estos productos podemos también sumar los alpujarreños, con características gastronómicas de sofritos o majados y el uso de la almendra (de herencia oriental) y la caza perdiz, conejo.Y todo ello sin olvidar los matices costeros, pesqueros y portuarios donde destacamos el pulpo, los boquerones, el rape, la gallineta, la brótola…