Spain

“A pesar del aislamiento hay que seguir cuidando la finca”

Bernardo y Manuel reparten su tiempo entre el confinamiento y la atención diaria a sus huertos

El estado de alarma está demostrando que en las ciudades y las zonas rurales el confinamiento se vive de una forma muy diferente. Mientras a diario los balcones del centro de Vigo se llenan de ciudadanos aplaudiendo, en las parroquias de la periferia la calma se apodera del ambiente y solo se interrumpe a lo largo del día por la llegada del panadero, el pescadero o el ruido de animales y vecinos trabajando en sus fincas. 

Uno de estos casos es el de Bernardo Veiga, vecino de San Miguel de Oia que no pierde ni un solo día la cita con el “sacho” y el plantío que crece  a pocos metros de su vivienda. “En mi casa estoy bastante aislado porque el vecino más cercano está a unos 100 o 200 metros y hay mucha tranquilidad en esta zona.  No me cambió mucho la vida porque estoy rodeado de naturaleza y lo único, que ya no cojo el coche para nada. Estoy en casa y voy al huerto, hay que seguir manteniéndolo y cuidándolo”, afirma este jubilado que forma parte de los colectivos de riesgo ante el coronavirus. A diario y “a cualquier hora” Bernardo se acerca hasta su finca porque como reconoce “aunque haya lo que haya, yo sigo plantando lo mismo y hay que atender el plantío”. 

En los últimos días, las lluvias dejaron encharcada la tierra y poco ha podido trabajar su parcela: “el suelo está anegado de tanta lluvia y poco se puede hacer porque el sacho se queda pegado a la tierra, pero siempre hay por donde cogerlo para hacer algo. Hoy de hecho estuve quitando las malas hierbas”, comenta. En su finca, Bernardo tiene plantados repollos, guisantes, puerros, judías, habas, lechugas, tomates, “de todo”, como él mismo señala. En las próximas semanas terminará de preparar la tierra para sembrar las patatas y reivindica la importancia del campo en estos como una fuente segura de alimentos “con lo que puede venir después de todo esto”.

Por su parte, Manuel Rodríguez es otro vigués que utiliza su tiempo durante el estado de alarma para mantener en perfecto estado el terreno en el que trabajan los usuarios de la asociación ciudadana de lucha contra la droga Alborada. “Tenemos una finca de 5.000 metros cuadrados en Cotogrande que forma parte del programa de integración de los usuarios para formarles en el ámbito de la agricultura ecológica, que en el futuro puedan conseguir desde un empleo a bien integrarse en alguno de los proyectos de huertos urbanos”, reconoce Manuel.

En este terreno actualmente solo asisten un grupo reducido de miembros del programa Verdear –responsables del huerto–, dado que los usuarios no tienen permitido acudir al lugar dadas las medidas del estado de alarma. “Se echa de menos a nuestros chavales y fíjate cómo son que nos pidieron acoger a unos perros abandonados que pasaban a menudo por allí y nos convencieron. Ahora son uno más en la finca”, cuenta Manuel. 

A pesar de las restricción, la actividad se mantiene para cuidar de la plantación y la Policía se ha pasado varias veces por el lugar sin llegar a sancionarles. “Estamos realizando un verdadero trabajo esencial y guardamos todas las medidas de protocolo”, afirma Manuel Rodríguez. Con un invernadero de 500 metros cuadrados, actualmente en el huerto de Alborada hay una plantación de cebollas, repollos, entre 200 y 400 pies de berza “para preparar la tierra para sembrar patatas”, puerros, apio y cerca de cuarenta bancales con espinaca, acelga, remolacha, lechugas, zanahorias. “Los usuarios de la asociación aprenden mucho de agricultura ecológica y los productos son para su autoconsumo.  Queremos también montar una cocina para que sigan aprendiendo y formándose en más ámbitos”, añade Manuel.  

Bernardo Veiga
“No hay día que no venga al huerto a hacer algo”

AD63

Bernardo vive en San Miguel de Oia y a diario acude a su huerta en la que tiene plantado multitud de verduras y hortalizas. “Es importante tener huerto con la que puede venir después. Tener tus propias verduras plantadas en casa te asegura que no va a faltar comida”, sostiene. Este jubilado vigués señala que apenas notó un gran cambio con el estado de alarma ya que “aquí estamos muy tranquilos, pero ya no cojo el coche, por ejemplo”. 

Manuel Rodríguez
“En esta finca se forman los usuarios de Alborada”

manuel rodríguez

Manuel Rodríguez es uno de los encargados de cuidar del terreno que la asociación Alborada dispone en la parroquia de Cabral. “En este terreno es en la que se realiza el programa de integración de los usuarios, para que se formen y encuentren en la agricultura ecológica una salida de futuro”, admite. En esta finca, indica, también tienen cabida otras iniciativas: “No es un proyecto cerrado y acogemos también a otras asociaciones del entorno”. 

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