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"A mí nadie me va a frenar la ambición; sé por lo que podemos luchar y hay que creérselo"

—¿Qué valoración hace del partido?

—Hicimos un muy buen partido y logramos un excelente resultado. Siempre hay que medirlo respecto a lo que es el rival y lo que ha hecho o puede hacer el rival. El Deportivo se estaba mostrando intratable, superando una dinámica extremadamente negativa, y es un muy buen equipo, pero creo que tuvimos respuestas para momentos muy variados dentro del partido y por eso digo que hicimos un muy buen partido una vez más: resolutivos arriba, buen aprovechamiento estratégico a balón partido, buenas respuestas a momentos complicados del encuentro, intensos en defensa... Para nosotros son tres puntos más, vamos sumando y hay que creérselo y seguir en este camino.

—Una vez más fue una victoria de equipo…

—Esto es así desde hace mucho tiempo. Puedes pasar por momentos más o menos brillantes o con más o menos dudas a lo largo de la temporada porque esto es larguísimo. Es una competición asfixiante a nivel mental, pero siempre hemos demostrado que tenemos un grandísimo espíritu colectivo. Defendemos hasta las últimas consecuencias nuestra idea futbolística y creo que hay pocos equipos en Segunda que propongan tanto fútbol como nosotros en cualquier circunstancia y en cualquier escenario. Éste es nuestro principal valor, la actitud colectiva y que hay jugadores muy buenos. Como grupo estamos siendo muy fuertes y cuando el colectivo funciona, hay individualidades brillantes y jugadores que han crecido muchísimo en los últimos meses y su luz aún destaca mucho más.

—Da la sensación que Puado, aunque lleve más tiempo, El Yamiq o Burgui han caído de pie, ¿verdad?

—Son fichajes absolutamente acertados. Hemos tenido mucha suerte, no por no saber quiénes eran estos futbolistas, sino porque se hayan dado las circunstancias y el momento para que estos chicos llegaran aquí y encajaran en nuestra forma de jugar. El Yamiq es un jugador extraordinariamente competitivo, de Puado ya no tengo que decir nada porque es uno más de nuestra familia y un zaragocista más y Burgui te hace tres jugadas deferenciales que sólo las pueden hacer los que están tocados por una varita mágica. Y como es un buen chico, al igual que los otros dos, y sólo piensan en ayudarnos, hacen que la familia sea más numerosa y esté más contenta. Es fácil integrarse en este grupo porque este grupo tiene muy buenos valores humanos. Todos lo que han venido también son así y compiten bien, así que como grupo nos hacen más fuertes y nos hacen tener más recursos.

—Finalmente Luis Suárez pudo jugar y encima marcó un gol. ¿Cómo está?

—Imagino que estará muy fatigado porque hacía mucho calor y sólo había entrenado un poco el viernes y el sábado. Intenté no tenerlo mucho en el campo y era el momento de hacer el cambio en el minuto 70. Estaba muy contento porque metió su gol y se va con el reconocimiento de sus compañeros y con el reconocimiento, el calor y el cariño de la afición, que lo adora. Cuando uno siente tanto amor, seguramente su pie se va a curar mucho antes y estará mejor para el partido del próximo sábado.

—¿Qué importancia tuvo el balón parado en este partido?

—Es importante encarrilar los partidos de esta forma. No somos un equipo que le saquemos mucho rendimiento al balón parado porque no tenemos un extraordinario especialista que nos ponga el balón en juego y tenemos que buscar otro tipo de situaciones, pero en esta ocasión salió muy bien y me alegro mucho por Atienza. Fue un alivio para no tener que hacerlo todo a través del juego.

—El Zaragoza se pone a un punto del líder y ya le saca doce puntos al séptimo. ¿Qué valor le da?

—A mí nadie me va a frenar la ambición porque sé por lo que podemos luchar y si te lo crees de verdad es cuando más opciones tienes de conseguirlo, pero primero hay que mirar de cerca y después de lejos. Mirar de cerca es mirar a la séptima posición y hacer una brecha más grande para asegurarnos la posibilidad de una repesca en el playoff. Y una vez que vayamos logrando ese objetivo, habrá que mirar más lejos. Hay que ir paso a paso, sólo mirar al siguiente partido y dejar la euforia, la ilusión y la alegría a la afición, que se lo merece. Nosotros, en el campo y en el día a día, no podemos desgastarnos más que en pensar en el siguiente encuentro.