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'Sex Education' se consolida como la serie adolescente alternativa

'Sex Education' tenía con su segunda temporada el principal reto de no decepcionar. Tras una primera tanda de episodios donde demostró jugar en una liga diferente dentro de las series adolescentes, esta segunda tanda suponía la prueba de fuego para consolidarla definitivamente como la serie adolescente alternativa. Prueba superada: la segunda temporada cumple, y con creces.

Volvemos al instituto Moordale donde hace un año Otis y Maeve pusieron en marcha un particular consultorio sexual. El nuevo curso arranca con un posible contagio colectivo de clamidia. La histeria colectiva pone el instituto patas arriba y esto permitirá que la madre de Otis, la doctora Milburn, entre como consejera sexual al centro. La consulta sexual de Otis y Maeve entra en crisis por su competencia directa con la de la madre del primero.

Son los problemas personales de los personajes los que centran las tramas de esta temporada. Otis sufre una crisis afectivo-sexual propia de la adolescencia, debatiéndose entre Ola y Maeve. Maeve, cambia las tornas con el personaje de Asa Butterfield, y es ahora ella la que busca una relación con Otis, mientras lidia con la aparición repentina en su vida de su madre toxicómana y una hermana pequeña cuya existencia desconocía. Eric será el centro de un triángulo amoroso con Rahim y Adam, ganando más peso en las tramas que en la primera temporada.

Pero si hay algo que la segunda parte de 'Sex Education' hace bien es repartir el peso de las tramas entre los diferentes integrantes de su amplio reparto. Especialmente acertada está la serie en tres subtramas que dotan de una nueva dimensión a la historia general. Jackson pasa de ser el ligón del instituto a luchar consigo mismo por las expectativas puestas en él como deportista de élite, papel con el que no se siente cómodo. Otra historia que brilla con luz propia es la batalla interna de Adam con su propia sexualidad, y por sentirse querido, historia tratada con un tacto asombroso.

Jean, en 'Sex Education'.
Jean, en 'Sex Education'.

E imposible no mencionar el mayor acierto de todos: el personaje de Aimee. Ella, que en la primera temporada no pasaba de secundaria divertida, pasa a ser personaje central. Abandonada por su pandilla de amigos, tiene que ir a clase en autobús, donde un día es víctima de una agresión sexual por un hombre que se masturba junto a ella. A partir de ahí se desata toda una subtrama donde ella tiene que aprender a convivir con el trauma del momento y el miedo a volver a subirse al autobús. Todo un alegato de 'Sex Education' en favor de las víctimas de este tipo de situaciones.

'Sex Education' vuelve a acertar en su labor de educar en la sexualidad. Se habla aquí sin tapujos de temas que en otras series son tabú como la masturbación, la homosexualidad, las ETS, el aborto, las agresiones sexuales, la diversidad racial, etc.

Un fotograma de 'Sex Education'.
Un fotograma de 'Sex Education'.

El problema viene al abrir tanto las tramas. Ocurre que los episodios terminan por abarcar tanto que se concreta menos de lo esperado. Juega a favor a la hora de ampliar las temáticas todavía más, pero el arco argumental de muchos personajes no se desarrolla tan bien como cabría esperar. Olivia, Rahim o Lily son algunos de los personajes que dejan el regusto de haber podido aportar mucho más a la historia. Tendrán una tercera temporada, sin confirmar todavía, para ampliar su historia.

'Sex Education' cumple con creces con las expectativas puestas en ella en su segunda temporada. La serie británica de Netflix sigue siendo una rara avis tan necesaria como agradable dentro del cada vez más amplio catálogo de series adolescentes que inundan las plataformas.

Las dos temporadas de 'Sex Education' están disponibles en Netflix.